El bedazzling y la moda del brillo que desafía la sobriedad
Frente a la cultura de la productividad y la estética austera, gana terreno el gusto por cubrir objetos cotidianos con pedrería, gemas y estrás.
Durante años, el ideal de estatus y éxito estuvo vinculado a la sobriedad, la paleta de colores pastel y una rutina enfocada de manera estricta en la productividad constante. Sin embargo, en las redes sociales y en la cultura pop comenzó a consolidarse una tendencia opuesta que busca intervenir todo tipo de objetos cotidianos con pedrería, gemas de colores y brillantes.
De la nostalgia al «bedazzling»
Esta corriente decorativa, conocida como bedazzling, consiste en cubrir con estrás y pequeñas piedras brillantes desde tazas de café, frascos de crema y carcasas de celulares hasta prendas de vestir, cosméticos e incluso alimentos. Más allá de una moda superficial, esta estética se vincula con el concepto de whimsymaxxing, una propuesta que lleva al extremo lo extravagante y lúdico para alejarse deliberadamente de la seriedad tradicional.
El fenómeno responde en gran parte a la nostalgia millennial, rescatando el gusto por las manualidades y la costumbre de personalizar elementos personales. En este estilo, la prioridad no pasa por la practicidad del objeto, sino por el placer visual de sumar brillo a la rutina diaria.
Presencia en la cultura pop y redes sociales
El impacto de la pedrería se refleja tanto en plataformas digitales como en producciones de entretenimiento. Un punto de inflexión en la difusión de esta estética fue una fiesta temática de inspiración años 2000 organizada por Kylie Jenner, donde una torta decorada con estrás generó una fuerte repercusión y réplicas en redes. Del mismo modo, la tendencia llegó a producciones televisivas como Ted Lasso, en cuyo inicio de temporada los personajes visitan una tienda dedicada a la ropa personalizada con piedras brillantes.
Respuesta frente a la exigencia de la productividad
El auge del bedazzling y el whimsymaxxing cobra sentido en un contexto cultural específico. Frente a años de discursos centrados en levantarse a las cinco de la mañana, entrenar y sostener un nivel alto de eficiencia, el uso festivo y exagerado de los brillos aparece como una forma de reivindicar el disfrute personal. En un escenario atravesado por la incertidumbre económica, la búsqueda de personalizar objetos mediante materiales accesibles funciona como una manera sencilla de encontrar bienestar en lo cotidiano.
