Zaragoza produce una de cada cinco placas de inducción del mundo
Ubicada en Montañana, la fábrica del grupo BSH celebró la producción de su unidad número 25 millones desde el inicio de esta tecnología.
En el barrio de Montañana, en las afueras de Zaragoza, funciona la planta que se convirtió en el mayor centro de producción de placas de inducción a nivel global. Perteneciente al grupo BSH —matriz de marcas internacionales como Bosch, Siemens, Balay, Neff, Gaggenau y Thermador—, de esta instalación sale actualmente una de cada cinco placas de inducción que se comercializan en todo el mundo.
El arraigo industrial de esta factoría fue puesto de relieve en un acto oficial donde la compañía celebró la fabricación de su placa de inducción número 25 millones, una ceremonia que contó con la presencia del director de operaciones (COO) del grupo BSH, Lars Schubert, y del presidente de Aragón, Jorge Azcón.
Del laboratorio universitario al mercado comercial
El origen de esta tecnología en la planta española se remonta a 1981. En aquel momento, investigadores de la empresa junto a especialistas de la Universidad de Zaragoza comenzaron a estudiar el modo de trasladar a las cocinas hogareñas un sistema que hasta entonces se aplicaba de forma exclusiva en la industria.
Tras casi una década de trabajo, en 1990 salió a la venta la primera generación de placas de inducción bajo la marca Balay. Los comienzos no resultaron sencillos: el producto enfrentó reticencias en el mercado por fallas técnicas iniciales y por la escasez de recursos disponibles durante la etapa pionera, según recordó Alfonso Lorente, actual Global Product Manager del área de inducción en BSH.
El salto definitivo se produjo en 1991 con la llegada de la tercera generación. Ese desarrollo logró integrar en un único aparato compacto y simplificado diversos componentes y cables que antes requerían un montaje complejo por separado.
Adaptaciones regionales e innovación continua
Con el paso de los años, el centro técnico de Montañana mantuvo el desarrollo de nuevas prestaciones. En 2004 incorporaron zonas de cocción diseñadas para hábitos locales específicos, como la función paellera destinada al mercado español, que utiliza inductores concéntricos de distinto tamaño para activar únicamente la sección requerida por la superficie del recipiente.
La trayectoria de la planta está ligada a profesionales como Nacho Esteras, actual jefe de producción de BSH, quien ingresó a la fábrica en 1988 como estudiante universitario antes de integrarse al equipo de investigación y desarrollo, siendo testigo directo del crecimiento de un complejo fabril de alcance mundial.
