Ictíneo II: la historia del primer submarino a vapor del mundo
Desarrollado en 1864 por el inventor español Narcís Monturiol, el Ictíneo II fue pionero en el uso de motores a vapor para la navegación submarina.
En 1864 botó en España el Ictíneo II, una embarcación diseñada por el inventor Narcís Monturiol que marcó un hito histórico al convertirse en el primer submarino del mundo propulsado por un motor de combustión a vapor. A diferencia de otros vehículos contemporáneos de la época, como el USS Alligator o el CSS Hunley que dependían de la tracción humana y snorkels, el vehículo ideado por el ingeniero nacido en Figueres (Girona) logró sumergirse hasta los 30 metros de profundidad mediante un sistema mecánico pionero.
Antes de este desarrollo, Monturiol ya había construido en 1858 su primer submarino experimental, el Ictíneo I. Esa primera nave contaba con hélices accionadas a mano por cuatro tripulantes y realizó más de 50 inmersiones hasta que sufrió un accidente. Tras ese antecedente, el inventor solicitó apoyo al público mediante cartas para financiar un nuevo vehículo más grande, seguro y productivo.
La construcción del Ictíneo II y la falta de apoyo estatal
La edificación del nuevo submarino comenzó en 1862 y derivó en 1864 en la conformación de la sociedad La Navegación Submarina. Aunque el interés popular y la presión de la prensa llevaron a que el gobierno de la reina Isabel II prometiera asistencia financiera oficial, las partidas presupuestarias nunca llegaron a entregarse.
A pesar de la falta de recursos gubernamentales, el Ictíneo II completó más de 20 inmersiones exitosas a lo largo de tres años de pruebas. En ese período se realizaron incluso ensayos de tiro con un cañón giratorio. Aunque Monturiol dedicó escritos teóricos a los submarinos bélicos, sus intenciones primordiales estaban enfocadas en el rescate de marineros y la exploración científica del fondo marino.
Abandono del proyecto y legado posterior
El escaso interés mostrado por la Armada Española y las dificultades de Monturiol para encarar la faceta comercial de la empresa condujeron al fracaso económico. El diseñador nunca registró la patente de su invención, acumuló deudas impagas y el Ictíneo II terminó embargado. Finalmente, sus componentes originales fueron vendidos para ser desarmados como chatarra.
Monturiol falleció en 1885 en la pobreza. Su libro «Ensayo sobre el arte de navegar por debajo del agua» recién vio la luz en 1891, seis años después de su muerte. El principio de motorización utilizado en el Ictíneo II recién volvió a ser equiparado en la década de 1940 por la armada alemana. En el puerto de Barcelona se instaló una réplica del histórico submarino, la cual permaneció allí hasta 2010, cuando las autoridades dispusieron su retiro para iniciar trabajos de restauración.
