Una propuesta que satiriza la cultura del bienestar
Escrita y dirigida por Jon Lucas y Scott Moore, la dupla responsable de Bad Moms y guionistas de The Hangover, la película Spa Weekend busca hacer una sátira del elitismo de la cultura New Age y los retiros de bienestar. Sin embargo, la propuesta queda atrapada en fórmulas previsibles y chistes que no terminan de despegar.
La historia sigue a cuatro viejas amigas que se embarcan en una escapada a un spa de lujo. El elenco principal está encabezado por Leslie Mann en el rol de Jane, una abogada estructurada, divorciada y madre soltera que organiza su vida al milímetro y festeja su cumpleaños. La acompañan Michelle Buteau como Coco, también divorciada y con dos hijos; Anna Faris en el papel de Sophie, una asistente personal tras una década bajo el mando de un jefe tiránico; e Isla Fisher como Mel, un personaje desaliñado y vulgar que altera la tranquilidad del lugar.
Chistes repetitivos y personajes estereotipados
A lo largo del viaje, el filme intenta desplegar momentos de comedia desenfrenada. Entre las secuencias pensadas para provocar risas figuran una persecución en carro de golf por las instalaciones del complejo, una pelea en un baño de barro entre una pareja divorciada y una clase de yoga con cabras que termina saliéndose de control.
A pesar de estos recursos, la crítica especializada señala que la narrativa apoya su peso en arquetipos acartonados y situaciones trilladas. Aunque busca ofrecer un tono anárquico, las situaciones humorísticas resultan previsibles, dejando en evidencia el desgaste del formato de comedia disparatada.