Reseña de The Difficult Bride: body horror feminista en Bangladesh
La directora Rubaiyat Hossain combina el horror corporal con la crítica social sobre la élite de Daca en su película 'The Difficult Bride'.
La directora bangladesí Rubaiyat Hossain presenta en su película The Difficult Bride una propuesta que combina el horror corporal de corte feminista con la crítica a las desigualdades sociales de las clases altas en Daca. Tras su estreno mundial en el Festival de Venecia y su paso por certámenes internacionales como Tokio y Londres, el film consolida la proyección internacional de la cineasta.
Hossain, quien ya había abordado temas vinculados a la sexualidad femenina y los espacios de género en sus trabajos anteriores como Meherjaan (2011), Under Construction y Made in Bangladesh, utiliza en esta ocasión la reacción física y el deterioro de la protagonista para cuestionar las exigencias estéticas y sociales del matrimonio.
Belleza, presión social y transformaciones inquietantes
La trama sigue a Zaineen, interpretada por Zaineen Chowdhury Karim, una joven perteneciente a la élite global de Bangladés que vive en una comunidad cerrada junto a su madre (Saberi Alam Motaher). Con la aspiración de ingresar al programa de escritura creativa de la Universidad de Nueva York, la protagonista cuenta con un chófer privado, terapia por Zoom y un prometido adinerado llamado Aarman (Dameer Khan), quien apoya su carrera.
Sin embargo, de cara a la fiesta de compromiso, Zaineen es sometida a un riguroso tratamiento estético en el salón Mayfair, regentado por el personaje que encarna Azmeri Haque. Bajo la supervisión de la dueña, la empleada Minoti (Reekita Nondine Shimu) le aplica exfoliaciones, inyecciones, cremas y cataplasmas con el objetivo de lograr una apariencia impecable ante la mirada de su entorno.
El cuerpo como escenario del conflicto
La estética del centro de belleza, con una entrada que evoca a una sala velatoria, anticipa la atmósfera enrarecida de la historia. A medida que avanzan los preparativos y la presión sobre su figura aumenta, la protagonista empieza a experimentar alucinaciones con criaturas como lagartos, bagres, serpientes y caracoles.
Con esta producción, la realizadora consolida una filmografía caracterizada por desafiar los estándares conservadores de su país, recurriendo en esta oportunidad a los códigos del cine de género para retratar las tensiones entre las expectativas impuestas sobre el cuerpo femenino y la búsqueda de independencia personal.
