domingo 8 de noviembre
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Pulpos del Mediterráneo empiezan a cazar grandes cangrejos azules

Registran por primera vez a pulpos cazando hembras adultas de cangrejo azul en el Mediterráneo, un comportamiento empujado por la falta de alimento.

Por Radio Plaza
Publicado · 2 min de lectura
walensky-shop.fr
Fuente: walensky-shop.fr

Un hallazgo registrado en aguas de Ibiza encendió la atención de la comunidad científica. El 2 de octubre de 2022, un buceador fotografió en Sant Antoni de Portmany a una hembra de cangrejo azul de 16 centímetros de ancho a la que le faltaba una pinza. Una hora después, observó cómo un pulpo de unos 850 gramos la cubría completamente con sus brazos. En apenas quince minutos, solo quedaron sobre el fondo marino un fragmento del caparazón y la otra pinza.

Este episodio representa uno de los tres primeros registros documentados en el mar Mediterráneo en los que un pulpo caza en libertad a un cangrejo azul adulto. Hasta el momento, los investigadores consideraban que esta especie no contaba con depredadores naturales capaces de atacar ejemplares de ese tamaño en la región.

Un comportamiento inusual por la escala de la presa

Lo que sorprendió a los especialistas no fue únicamente el ataque, sino el tamaño del crustáceo. Por lo general, el pulpo común consume presas pequeñas, siendo muy raro que intente capturar animales con caparazones superiores a los 10 centímetros de ancho, incluso en especies de pulpo de mayor fuerza.

Otro punto clave del hallazgo es que todas las víctimas registradas en estos eventos eran hembras. Esto se explica por la diferencia de hábitat: pulpos y cangrejos azules viven a distintas profundidades y únicamente se cruzan cuando las hembras de cangrejo ascienden a aguas más altas para desovar, quedando vulnerables ante el ataque.

Falta de alimento en un mar debilitado

En años recientes, países como Italia habían liberado decenas de miles de crías de pulpo con la expectativa de que consumieran especímenes juveniles de cangrejo azul, pero no se esperaba que atacaran a los adultos.

Los investigadores señalan que este cambio de hábito responde a la falta de comida en el entorno. El mar Mediterráneo suma años de olas de calor consecutivas que han debilitado la cadena biológica regional, reduciendo el alimento disponible y obligando a los pulpos a asumir mayores riesgos para alimentarse.

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