Hallan ‘electrones asesinos’ en una zona que se creía protegida
Científicos de la Universidad de Nagoya descubrieron que la barrera magnética alrededor de la Tierra no es tan impenetrable como se pensaba.
Un equipo de investigadores de la Universidad de Nagoya, en Japón, analizó datos captados por un satélite y comprobó que la barrera protectora en los cinturones de Van Allen no es infranqueable. Los denominados electrones asesinos, partículas de alta energía aceleradas durante eventos solares, lograron adentrarse en regiones del espacio cercano a la Tierra donde la ciencia creía imposible que pudieran llegar.
Hasta ahora se sostenía la existencia de un límite muy marcado a unos tres radios del centro terrestre. Se pensaba que esta distancia actuaba como un escudo definitivo para evitar que las partículas más energéticas avanzaran hacia las zonas más próximas al planeta.
El riesgo para los satélites y la exploración espacial
Los cinturones de Van Allen son dos regiones con forma de donut situadas en la magnetosfera que atrapan gran cantidad de protones y electrones. Aunque el campo magnético y la atmósfera impiden que estas partículas afecten a la superficie de la Tierra, el escenario es distinto en el espacio.
Cuando el viento solar choca contra la magnetosfera, algunas partículas logran ingresar. Allí, impulsadas por ondas electromagnéticas, los electrones alcanzan velocidades cercanas a la de la luz y se transforman en electrones asesinos. Con semejante nivel de energía, estas partículas son capaces de perforar el blindaje de los satélites, dañar sus componentes electrónicos y poner en peligro a los astronautas que realizan actividades en órbita.
La influencia de las ondas chorus y las tormentas solares
La nueva investigación arrojó luz sobre el mecanismo que rompe la supuesta barrera. Según explicaron los científicos japoneses, la intensidad de las tormentas geomagnéticas juega un papel determinante. Durante estos fenómenos se generan las llamadas ondas chorus, estructuras electromagnéticas capaces de acelerar con mayor fuerza a los electrones atrapados y empujarlos más adentro en los cinturones.
Esta observación confirma sospechas que surgieron en 2018, cuando se sugirió que el límite infranqueable podía ser solo una apariencia. En aquel momento se planteó que muchas tormentas geomagnéticas eran demasiado breves, lo que provocaba que los electrones se disiparan antes de lograr una penetración profunda.
El ciclo de descarga provocado por las tormentas eléctricas
El estudio también contempla el ciclo mediante el cual estas partículas terminan perdiendo su poder. Curiosamente, el proceso de limpieza proviene de la propia Tierra: los rayos generados en las tormentas eléctricas emiten ondas que viajan hacia la magnetosfera.
Esas ondas empujan a los electrones asesinos hacia la atmósfera terrestre. Al entrar en contacto con las moléculas de aire, las partículas chocan, pierden paulatinamente su energía y liberan espacio dentro de los cinturones de Van Allen para que puedan albergar nuevos electrones en futuras tormentas solares.
