Cómo la inteligencia artificial cambia el uso de aplicaciones
Los modelos de lenguaje facilitan la creación de software personalizado mediante chat, alterando el esquema tradicional de desarrollo y suscripciones.
Durante años, el modelo tradicional de desarrollo obligó a los usuarios a adaptarse a las funciones que cada creador decidía incluir en sus herramientas. Con el objetivo de competir en el mercado, los desarrolladores sumaban características de forma constante, lo que en muchos casos derivaba en aplicaciones sobrecargadas de funciones innecesarias.
Sin embargo, la irrupción de los modelos de lenguaje y el fenómeno conocido como vibecoding están modificando esta dinámica. A través de interfaces de chat en sistemas impulsados por firmas como OpenAI, Anthropic, Google o xAI, es posible solicitar la creación de software adaptado a requerimientos puntuales sin necesidad de escribir código ni dominar lenguajes de programación.
Un cambio en el control del software
La posibilidad de personalizar funciones o automatizar tareas no es una idea completamente nueva. Herramientas previas como las macros de Excel, la plataforma IFTTT, la aplicación Tasker en Android o los Atajos en iOS ya permitían ajustar procesos. La diferencia central radica en la simplicidad: en lugar de configurar reglas complejas, el usuario simplemente redacta lo que necesita en lenguaje habitual.
Entre los aspectos que ofrece esta modalidad se encuentra la gestión de la privacidad, ya que permite adaptar las aplicaciones para que los datos permanezcan dentro del entorno local o en un servidor propio. No obstante, la facultad de decidir sobre el programa no desaparece, sino que se desplaza: la dependencia pasa de los desarrolladores independientes hacia las grandes plataformas de inteligencia artificial.
Nuevos esquemas y consumo de herramientas
Este cambio también impacta en los modelos de monetización. En lugar de abonar suscripciones individuales por cada programa específico, los gastos tienden a reubicarse en los planes de pago de los modelos de inteligencia artificial necesarios para generar y ejecutar estas soluciones.
A pesar de que la cantidad de herramientas lanzadas creció de manera acelerada gracias a estas facilidades, este fenómeno también presenta contrastes, ya que un gran número de las aplicaciones generadas recientemente registra escasa utilización por parte de los usuarios.
