Un equipo de investigadores liderado por el World Monuments Fund (WMF) logró documentar más de un centenar de estructuras arqueológicas pertenecientes a la cultura chachapoya en el yacimiento de Gran Pajatén, ubicado en el Parque Nacional Río Abiseo, en la región de San Martín, en la Amazonía peruana. El hallazgo, calificado por el propio organismo como el mayor hito arqueológico en la región desde la década de 1980, fue posible gracias al uso de tecnología de escaneo LiDAR, capaz de detectar ruinas sepultadas por la vegetación.
Conocido popularmente como la «Ciudad perdida de los chachapoya» o «El Dorado del Antisuyo», el complejo arqueológico se encuentra dentro de un área protegida y catalogada por la UNESCO. Las primeras prospecciones en el lugar, realizadas en la década de 1960, habían documentado casi una veintena de construcciones, mientras que en los años 80 la lista se había ampliado a 26 elementos. Sin embargo, los nuevos trabajos confirmaron que lo descubierto hasta el momento era apenas una fracción de un asentamiento mucho más extenso.
La civilización del bosque nuboso
La cultura chachapoya, cuyo nombre se traduce como la «gente del bosque nuboso», floreció entre los siglos VII y XVI en los Andes nororientales del actual Perú. Organizados en señoríos regionales, sus habitantes lograron adaptarse a terrenos escarpados situados entre los 2.000 y 3.000 metros sobre el nivel del mar, donde levantaron complejos ceremoniales y habitacionales.
Entre los elementos arquitectónicos característicos de esta civilización se destacan:
- Edificaciones de planta circular construidas en piedra.
- Terrazas decoradas y frisos ornamentales en las fachadas.
- Caminos de trazado sinuoso y plataformas integradas al paisaje.
Resistencia y legado arquitectónico
A pesar de las complejas condiciones geográficas del terreno montañoso y selvático, los chachapoyas mantuvieron su independencia frente a otros pueblos durante varios siglos. Demostraron una marcada capacidad constructiva y lograron resistir el avance del Imperio inca hasta ser sometidos hacia el siglo XV.
El descubrimiento de estas más de 100 estructuras duplica ampliamente el registro que se tenía de Gran Pajatén y ofrece nueva información clave para comprender la dimensión real del asentamiento y el desarrollo urbano de esta antigua cultura prehispánica.