lunes 2 de noviembre
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Ulrike Ottinger reveló presiones para recortar su última película

La cineasta alemana explicó en el Festival de Tokio que debió eliminar hasta 20 minutos de 'The Blood Countess', protagonizada por Isabelle Huppert.

Por Radio Plaza
Publicado · 3 min de lectura
variety.com
Fuente: variety.com

La cineasta alemana Ulrike Ottinger reveló en el Festival Internacional de Cine de Tokio que su película «The Blood Countess» («Die Blutgräfin»), protagonizada por Isabelle Huppert, sufrió la quita de entre 15 y 20 minutos de duración en contra de sus deseos originales. Durante una presentación dedicada al cine alemán en el marco de una retrospectiva sobre su carrera, la realizadora detalló las presiones que enfrentó durante el proceso de montaje.

Las presiones en el montaje y los cambios de ritmo

Ottinger explicó que la versión inicial del largometraje contaba con el ritmo exacto que ella buscaba. Sin embargo, se vio obligada a recortar la cinta debido a las exigencias del entorno de producción. Según sus palabras, al comenzar a acortar el metraje la dinámica interna dejó de funcionar, lo que la forzó a reestructurar y editar nuevamente todo el filme para recuperar el equilibrio en la nueva extensión. Aunque la directora señaló que la versión actual le parece perfecta, remarcó que rehacer el trabajo implicó un gran esfuerzo.

La película, que tuvo su estreno mundial en la Berlinale en febrero pasados, sigue a una condesa vampira interpretada por Isabelle Huppert que reaparece en la Viena contemporánea. El elenco principal se completa con Lars Eidinger y la actriz del Burgtheater Birgit Minichmayr. Ottinger destacó que Huppert se mantuvo vinculada al proyecto durante 20 años y que la elección de los actores principales fue completamente suya.

Costos de producción y exigencias burocráticas

La realizadora afirmó que «The Blood Countess» fue la producción más costosa de su trayectoria. En ese sentido, indicó que había solicitado 40 días de rodaje pero únicamente le otorgaron 30, a la vez que el equipo de trabajo superó las 100 personas. Ottinger manifestó que hubiera preferido trabajar con la mitad de personal a cambio de disponer de más jornadas de filmación.

Al analizar el presupuesto actual dentro de la industria, la cineasta criticó las extensas medidas de seguridad que encarecen los proyectos, calificando a muchas de ellas como excesivas y burocráticas. Mencionó que antes podía autogestionar producciones de alta calidad con presupuestos de entre 2,5 y 3 millones de euros (aproximadamente entre 2,9 y 3,5 millones de dólares), mientras que hoy el cumplimiento de todos los requisitos eleva los costos a montos de entre 7 y 8 millones de euros (entre 8 y 9,2 millones de dólares). Esta diferencia económica es el motivo por el cual decidió dejar de producir sus propias películas.

Inspiración en Viena y retrospectiva en Tokio

La inspiración para abordar el género de vampiros provino de diversos elementos de Viena, como las sepulturas de la dinastía Habsburgo, la práctica de los triples entierros, la torre Narrenturm y un lago subterráneo. Durante el evento también intervino el profesor de cine alemán Shibuya Tetsuya, de la Universidad de Nihon, quien apuntó la particularidad de que la cinta incluye a un vampiro vegetariano.

La retrospectiva dedicada a Ottinger en el festival japonés abarca además otros títulos representativos de su obra, entre ellos «Ticket of No Return» —primera entrega de su Trilogía de Berlín— y «Under Snow» (2011), filmada en la región de Niigata y la isla de Sado.

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