Por qué dos directoras de cine ocultaron su maternidad a sus colegas
Teodora Ana Mihai y Sode Yukiko relataron en el Festival de Tokio la presión laboral y el temor a perder proyectos que las llevaron a ocultar sus embarazos.
Durante un conversatorio realizado en el marco del Festival Internacional de Cine de Tokio, las realizadoras Teodora Ana Mihai y Sode Yukiko revelaron que en su momento decidieron esconder sus embarazos y la llegada de sus hijos ante la falta de garantías en la industria cinematográfica y el temor a ser relegadas de la profesión.
La actividad, desarrollada en el espacio TIFF Lounge dentro del ciclo de charlas Tokyo Talks y moderada por Kondo Kanako, contó con la particularidad de ofrecer servicio de guardería para los asistentes dentro del propio recinto. En ese marco, ambas cineastas expusieron las barreras y prejuicios culturales a los que se enfrentan las mujeres para continuar dirigiendo tras ser madres.
La experiencia en la industria japonesa y las diferencias de género
La directora japonesa Sode Yukiko, responsable de películas como Aristocrats y All the Lovers in the Night, relató que ocultó el nacimiento de su segunda hija incluso a productores de su confianza por temor a dejar de recibir propuestas de trabajo. Sode remarcó la desigualdad con la que se toma la noticia según el género, al señalar que a los varones simplemente se los felicita y se los anima a trabajar más cuando anuncian que van a ser padres, mientras que las mujeres sienten la exigencia de demostrar su capacidad de trabajo con un esfuerzo mucho mayor para mantenerse activas.
No obstante, la realizadora observó que el escenario en Japón comenzó a mostrar leves transformaciones. Según afirmó, en la actualidad es más habitual escuchar que directoras jóvenes e integrantes de los equipos técnicos eligen la maternidad, una opción que parecía más compleja de encarar cinco años atrás.
Autocensura y el temor al rechazo social
Por su parte, la cineasta de origen rumano con base en Bélgica, Teodora Ana Mihai —directora de La Civil, Traffic y Heysel 85—, fue madre a los 37 años y relató que ocultó su estado durante seis meses usando prendas de invierno. Mihai explicó que la decisión obedeció al miedo a las normas impuestas y a la preocupación por el futuro de su carrera.
La realizadora admitió haber vivido un conflicto personal por haber sentido la necesidad de disimular un proceso natural, calificando lo sucedido como una muestra de la autocensura cultural con la que crecieron muchas mujeres. En ese sentido, destacó su intención de servir como ejemplo para su hija y para sus colegas, buscando que las próximas generaciones de profesionales puedan desarrollarse en un entorno de mayor equidad sin tener que elegir entre la maternidad y su vocación.
