Productores y Netflix piden reformar incentivos para filmar en Japón
Representantes de la industria audiovisual señalaron que los requisitos actuales excluyen al cine independiente y reclamaron mayor previsibilidad y transparencia.
Durante el seminario anual de la Motion Picture Association (MPA), realizado en el marco del Festival Internacional de Cine de Tokio, productores y ejecutivos de la industria del entretenimiento hicieron un llamado al gobierno japonés para reformar su sistema de incentivos a las producciones internacionales. Las críticas se centran en los altos pisos de inversión requeridos y en la falta de transparencia en la selección de proyectos, en un momento en que el país prepara la creación de un organismo unificado para respaldar al sector audiovisual.
Alex Boden, productor británico de la serie de HBO Max Tokyo Vice, y Deb Richards, directora de políticas de producción de Netflix, encabezaron los planteos durante el panel. Boden explicó la evolución del esquema desde un programa piloto en 2020 hasta el incentivo actual conocido como IP360, que otorga un reintegro del 50% sobre el gasto realizado dentro del territorio japonés.
Criterios inflexibles y falta de previsibilidad
Uno de los principales cuestionamientos de Boden apuntó al piso mínimo de gasto, elevado a 800 millones de yenes (unos 5,1 millones de dólares). Según el productor, este monto deja fuera a las películas independientes y a las coproducciones, considerando que la mayoría de los largometrajes locales tienen presupuestos que oscilan entre 1,5 y 3 millones de dólares.
Asimismo, Boden remarcó la necesidad de implementar un sistema de aprobación automática en lugar del esquema actual basado en paneles de evaluación subjetivos. Señaló que este mecanismo convierte a Japón en uno de los pocos destinos con criterios discrecionales, lo que complica la planificación de proyectos cuyo desarrollo suele demorar entre tres y cinco años. Como ejemplo de esta problemática, mencionó que producciones ambientadas en Japón como Silence de Martin Scorsese, Pachinko y Shōgun realizaron tareas de exploración en el país pero terminaron rodándose en otros destinos.
Por su parte, Deb Richards coincidió en las dificultades del sistema actual y sostuvo que lo fundamental para los productores es la certeza. Señaló que los criterios de selección no son claros y que la única forma que tienen los solicitantes de deducir por qué fueron rechazados es observando qué proyectos resultaron aprobados, calificando el proceso como opaco.
Propuestas de formación y señales de avance
Durante la jornada, los expositores también propusieron integrar programas de formación profesional dentro del esquema de incentivos. Boden sugirió tomar como modelo la tasa del 0,5% de ScreenSkills en el Reino Unido, mientras que Paul Muller, vicepresidente de políticas de producción de la MPA para Asia-Pacífico, citó el caso de Australia, donde las producciones internacionales con un gasto mínimo de 20 millones de dólares australianos deben destinar el 1% de su presupuesto a la capacitación local.
A pesar de las críticas, Muller valoró positivamente las señales emitidas por el Ministerio de Economía, Comercio e Industria de Japón (METI), organismo que administra el programa. Entre los cambios observados, destacó la transición hacia esquemas de financiamiento de dos años y el incremento en los topes máximos de apoyo.
