Japón y el desafío ambiental por los pañales de adultos

El acelerado envejecimiento demográfico en Japón y en otros países desarrollados está generando un fuerte impacto medioambiental debido al incremento en el uso y desecho de pañales para adultos. Aunque las tasas de natalidad vienen cayendo en buena parte del mundo, la demanda de productos de higiene para la tercera edad mantiene en constante expansión a esta industria.

Un mercado en expansión y toneladas de residuos

Según estimaciones de la consultora Fortune Business Insights, el mercado global de pañales alcanzará este año los 83.800 millones de dólares, lo que representa 3.000 millones más que el año anterior. Las proyecciones indican un crecimiento anual del 3,24 % hasta rozar los 108.200 millones de dólares para 2034, impulsado en gran medida por los artículos para la incontinencia en adultos.

Este volumen comercial implica la acumulación de grandes cantidades de basura. Datos del proyecto Big Toilet Project, vinculado al Institute of Making, señalan que entre pañales, compresas y otros productos para la incontinencia se generan entre 160 y 200 millones de toneladas de residuos al año a nivel global. En la Unión Europea, por caso, se calcula un consumo cercano a los 33.000 millones de pañales desechables anuales.

El caso japonés y el cambio demográfico

Japón refleja este fenómeno con especial nitidez. En 2011, la firma Unicharm, principal fabricante del sector en ese país, informó que las ventas de pañales para adultos superaron por primera vez a las de lactantes. En aquel momento, las personas mayores de 65 años representaban el 23 % de la población nipona, mientras que actualmente alcanzan un registro récord del 29,6 %.

El uso de pañales en personas de edad avanzada genera una carga de basura superior a la de los bebés. Se estima que entre el 30 % y el 50 % de los adultos mayores de 80 años o residentes en centros de cuidado utilizan estos productos, con un consumo medio de entre tres y cinco unidades diarias. Al ser modelos de mayor tamaño, aumentan el volumen de algodón, celulosa y polímeros que terminan en incineradoras o vertederos, lo que llevó a municipios y empresas de Japón a buscar nuevas alternativas para su tratamiento.