«Jani Be Good»: el regreso al cine de la directora Ariani Darmawan
La realizadora indonesia presenta en el Festival de Tokio su primer largometraje tras diez años alejada de la dirección, un drama sobre la maternidad y los silencios familiares.
Tras estar más de diez años alejada de la realización para dedicarse a la crianza de su familia, la cineasta indonesia Ariani Darmawan volvió a ponerse detrás de cámara con Jani Be Good. La película compite en la sección Asian Future del Festival Internacional de Cine de Tokio y retrata los silencios, la maternidad y las relaciones intergeneracionales a través de la historia de cuatro mujeres pertenecientes a una familia chino-indonesia de fe católica.
La trama se sitúa a lo largo de cuatro días de diciembre, en los momentos previos a la Navidad. La historia comienza cuando Jani, una adolescente de 13 años, escucha una fuerte discusión entre su hermana Julia, de 18, y su madre Winnie. Tras la pelea, Julia abandona el hogar, lo que genera una creciente tensión en Winnie, una madre soltera que trabaja como contadora y vende canastas de frutas para sumar ingresos. En ese contexto, Jani mantiene contacto secreto con su hermana y busca contención en su abuela Oma, quien vende arrolladitos de primavera para juntar dinero y pagar su propia cremación.
Una mirada sobre el cuidado y las dinámicas familiares
El elenco principal está conformado por Chempa Puteri, Sigi Wimala, Tutie Kirana y Hyori Mika. Darmawan coescribió el guion junto a Cyntha Hariadi, mientras que la producción corrió por cuenta de Meiske Taurisia para Palari Films, la compañía con sede en Yakarta que cofundó en 2016 junto a Muhammad Zaidy. El estreno comercial de la cinta en las salas de Indonesia se programó para el 10 de diciembre.
El proyecto comenzó a gestarse en 2022, cuando Taurisia contactó a la directora para ofrecerle un drama familiar. Para Darmawan, el proyecto significó una oportunidad de volcar sus reflexiones personales sobre el trabajo de cuidado cotidiano dentro de un hogar, una tarea que muchas veces resulta invisible. La realizadora señaló que convertirse en madre cambió la percepción que tenía sobre su propia crianza y le permitió comprender el desgaste constante que implica sostener la vida familiar.
A través de la perspectiva de la joven protagonista, la película muestra el paso progresivo de la infancia a una mirada más madura sobre su entorno. Aunque a Jani se le pide de forma constante que sea bien portada, el relato la acompaña en el proceso de empezar a ver a su madre, su hermana y su abuela como personas reales, con anhelos, contradicciones y fallas propias.
