Nuevas imágenes captadas por satélites a fines de agosto volvieron a poner el foco sobre una de las instalaciones militares más reservadas de China. Se trata de la base de pruebas ubicada cerca de Lop Nur, en el desierto de Xinjiang, un complejo militar que diversos analistas del sector aeronáutico han comparado con el Área 51 de Estados Unidos debido al hermetismo que rodea a los programas que allí se ejecutan.
El punto central del predio sigue siendo una pista de aproximadamente cinco kilómetros de longitud (unas 3,1 millas), considerada una de las más extensas del planeta. Sin embargo, las fotos recientes confirman una rápida transformación con la construcción de plataformas, hangares de dimensiones inusuales y obras de infraestructura complementaria.
De un predio austero a un complejo aeronáutico
La evolución de la base resulta notoria al comparar las imágenes actuales con las de hace seis años. En 2020, la instalación estaba vinculada principalmente a proyectos espaciales militares y a pruebas de vehículos espaciales reutilizables. Por entonces, la infraestructura se limitaba casi exclusivamente a la gran pista principal, un pequeño hangar y algunos vehículos dispersos.
El ritmo de obras se intensificó en los años siguientes. Para 2023 se registró una ampliación significativa de la plataforma principal y la construcción de un nuevo hangar de gran tamaño. Más tarde, en 2025, comenzaron a construirse refugios diseñados para aeronaves tácticas y la actividad de obra se aceleró notablemente desde mediados de ese año.
Pruebas de prototipos y nuevas instalaciones
El uso de Lop Nur como centro de ensayos independiente quedó en evidencia tiempo atrás cuando los satélites detectaron allí a los dos prototipos de cazas de sexta generación desarrollados por China, denominados J-36 y J-XDS. Su despliegue en esta base remota llamó la atención por estar muy alejados de las instalaciones de sus fabricantes en Chengdu y Shenyang.
Las observaciones de agosto confirman la construcción de cuatro hangares de un ancho extraordinario en el sector sur, junto con una calle de rodaje paralela a la pista principal. Esta obra permitirá desplazar un mayor volumen de aeronaves sin entorpecer la pista, a lo que se suman nuevos edificios auxiliares y posibles depósitos de combustible orientados a sostener operaciones de mayor escala.