Finlandia llevó a cabo el mayor ejercicio de defensa civil registrado en Europa desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La actividad tuvo lugar en Kuopio, una ciudad ubicada en el centro del país, y movilizó a más de 2.000 participantes, incluyendo militares, funcionarios locales, voluntarios, estudiantes, escolares y empresas de la zona.
El simulacro buscó evaluar la capacidad de la población y las instituciones para mantener el funcionamiento urbano frente a una crisis severa. La hipótesis de trabajo incluyó ciberataques contra servicios críticos como las redes de agua y electricidad, junto con la amenaza de ataques con misiles procedentes de la frontera exterior.
La preparación en la frontera con Rusia
El despliegue responde a la ubicación geográfica de Finlandia, que comparte más de 1.300 kilómetros de límite territorial con Rusia, extendiéndose desde las cercanías del mar Báltico hasta el círculo polar ártico. A pesar de haber mantenido una posición de no alineamiento militar durante décadas, el inicio de la invasión rusa a Ucrania en 2022 derivó en una revisión de su estrategia de seguridad.
Esa coyuntura llevó al Estado finlandés a pedir su adhesión a la OTAN, proceso que se concretó en 2023, seguido por la incorporación de Suecia en 2024. De este modo, la línea fronteriza finlandesa pasó a ser un punto de contacto directo entre la alianza militar y el territorio ruso.
Refugios de gran capacidad y lecciones del conflicto actual
Uno de los puntos centrales de la actividad se desarrolló en la red de instalaciones subterráneas excavadas en roca. Estos espacios disponen de portones reforzados diseñados para resistir eventuales ataques nucleares o biológicos. En Kuopio, un complejo deportivo subterráneo fue adaptado para funcionar como alojamiento masivo, mientras que el refugio de mayor tamaño de la localidad puede albergar a unas 7.000 personas.
Durante el ejercicio organizado por el coronel retirado Asko Muhonen, reclutas provistos de trajes de protección e indumentaria específica realizaron mediciones de niveles de radiación. El operativo tomó como referencia los eventos recientes observados en el conflicto de Ucrania para actualizar los protocolos de resguardo a la población civil.