Los servicios de seguridad e inteligencia en Europa mantienen en alerta sus sistemas de evaluación de riesgos ante la evolución de la estrategia de Rusia. De acuerdo con informes recientes de la inteligencia danesa difundidos el 24 de septiembre, existe un riesgo considerado bajo pero creciente de que Moscú ejecute ataques militares limitados contra algún país miembro de la OTAN en los próximos meses, incluso mientras sostiene los combates en territorio ucraniano. Aunque una invasión convencional a gran escala se considera poco probable, las advertencias apuntan a la consolidación de la denominada guerra híbrida.
Este tipo de acciones busca operar en una zona gris que no requiere el despliegue masivo de blindados ni el cruce formal de fronteras. Las hipótesis de trabajo de las agencias continentales incluyen sabotajes a infraestructuras estratégicas, ciberataques orientados a paralizar servicios esenciales y el uso de aeronaves no tripuladas para generar daños o divisiones entre los aliados sin desencadenar una respuesta militar abierta de toda la Alianza Atlántica.
Medidas preventivas en Alemania y Francia
Frente a este panorama, diferentes países comenzaron a adaptar sus capacidades internas. En Francia, las autoridades ordenaron el diseño de un plan específico para blindar puntos sensibles de la industria de la defensa e infraestructuras clave contra incursiones de drones y ataques informáticos.
Por su parte, en Alemania se llevan a cabo ensayos para coordinar la red de hospitales militares y civiles. La hipótesis de planificación alemana contempla la posible recepción de hasta 1.000 heridos por día provenientes del flanco oriental, estimando que aproximadamente un tercio de ellos requeriría atención en unidades de cuidados intensivos.
Alertas de la CIA sobre el sur de Europa
A pesar de que países como España no comparten frontera terrestre directa con la zona de conflicto, la distancia geográfica dejó de ser un factor de protección absoluta. Informes atribuidos a la CIA advierten sobre escenarios donde la amenaza se traslade a la retaguardia continental.
Entre los riesgos señalados para naciones como España, Francia e Italia, se contempla la posibilidad de operaciones encubiertas mediante el uso de drones tipo Gerbera transportados y ocultos en buques. De este modo, los servicios de inteligencia occidentales señalan que la seguridad regional exige una vigilancia constante sobre las vías marítimas y las instalaciones costeras.