La Guardia Civil detuvo en la localidad de Valdeolmos-Alalpardo, en Madrid, a un hombre de 44 años que alquiló un chalé para instalar una plantación de marihuana de interior. Durante el registro de la vivienda, las autoridades encontraron 391 plantas en pleno desarrollo junto a una completa infraestructura técnica para su cuidado y procesamiento.
Además del cultivo, los agentes decomisaron 650 gramos de cogollos ya secos listos para su comercialización y otros 200 gramos de hachís. El detenido, de nacionalidad española y nacido en Francia, enfrentará cargos por un delito contra la salud pública y otro por defraudación de fluido eléctrico.
El valor económico del cultivo interior
La instalación contaba con un sistema de iluminación, extractores de aire y riego que funcionaba de manera continua durante las 24 horas del día. Para sostener este consumo, la vivienda disponía de una conexión clandestina a la red eléctrica sin pasar por el contador.
Según estimaciones basadas en el rendimiento promedio de este tipo de plantaciones —que oscila entre 50 y 100 gramos por planta—, el cultivo de 391 plantas permite obtener entre 19,5 y 39 kilos de cogollo por cosecha. Con el precio medio del gramo de marihuana en el mercado ilegal español situado en 6,42 euros (según datos de la Monografía sobre Cannabis 2025 del Plan Nacional sobre Drogas), la producción de la casa tenía la capacidad de generar entre 125.000 y 250.000 euros por cosecha, pudiendo concretarse hasta cuatro ciclos anuales.
El impacto de los enganches ilegales a la red
El uso de conexiones clandestinas es una constante en las instalaciones de cultivo bajo techo debido al elevado gasto energético que demandan. Datos suministrados por la empresa distribuidora Endesa señalan que las plantaciones ilegales de cannabis ya representan el 37% de toda la energía que recupera la compañía en casos de fraude eléctrico, lo que marca un incremento de diez puntos porcentuales respecto al año anterior y un aumento del 83% en los últimos cinco años.
En promedio, una instalación de estas características consume la misma electricidad que 80 viviendas juntas. En su conjunto, los cultivos clandestinos en territorio español demandan aproximadamente 2,2 teravatios-hora al año, cifra equivalente al consumo anual completo de la ciudad de Sevilla. Estas sobrecargas en la red también conllevan riesgos de infraestructura, habiendo provocado el incendio de 14 centros de transformación en zonas como Sevilla y Granada en el plazo de un año.