Un trabajo científico desarrollado en la Escuela Woodruff del Instituto de Tecnología de Georgia analiza las posibilidades de implementar inteligencia artificial para optimizar el control de exoesqueletos motorizados. El proyecto, liderado por el investigador Young desde el Laboratorio de Controles Inteligentes para Exoesqueletos y Prótesis, plantea utilizar estimaciones en tiempo real de los movimientos del usuario para desarrollar sistemas de asistencia más flexibles y resistentes.
Según la publicación, este tipo de innovación tecnológica apunta a beneficiar principalmente a tres sectores: personas con movilidad reducida, adultos mayores y trabajadores que realizan tareas de alta exigencia física en sus entornos laborales. Al integrarse mejor al movimiento natural, las estructuras robóticas ofrecerían un soporte más eficiente.
Desafíos pendientes para su adopción generalizada
A pesar del potencial de estas tecnologías, la investigación remarca que todavía existen barreras clave que deben resolverse antes de que estos dispositivos puedan utilizarse de manera masiva en la vida cotidiana.
Entre los principales obstáculos técnicos a resolver, los autores señalan la garantía de seguridad en el uso, la optimización del control, la precisión de la tecnología de sensores y las exigencias de datos de entrenamiento necesarios para alimentar los modelos de IA.