Berliet T100: el gigante francés concebido para conquistar el Sahara

A mediados de la década de 1950, Francia descubrió petróleo bajo el suelo del Sahara argelino y comenzó a planificar la perforación de la zona. Sin embargo, mover la maquinaria pesada hasta el medio del desierto representaba un problema complejo: los vehículos de la época podían avanzar sobre la arena fina o llevar carga pesada, pero no ambas cosas a la vez. Esa limitación obligaba a las cuadrillas a utilizar camellos en varios tramos del recorrido.

Frente a este escenario, la automotriz francesa Berliet asumió el desafío de construir un transporte a la medida de la exigencia. La idea surgió en diciembre de 1956, cuando Paul Berliet, hijo del fundador de la empresa, sobrevoló las dunas y pensó en diseñar un vehículo gigante capaz de navegar el desierto como si fuera una embarcación en un mar de arena.

Diseño a partir de los neumáticos y desarrollo en tiempo récord

Los trabajos de ingeniería arrancaron en enero de 1957. Para ganar tiempo, los proyectistas tomaron los neumáticos más grandes que fabricaba la firma Michelin en ese momento y diseñaron el resto del chasis alrededor de ellos. En octubre de ese mismo año, tras nueve meses de trabajo ininterrumpido, el primer Berliet T100 salió de la planta de Monplaisir, ubicada en Lyon.

Para no demorar el desarrollo creando un motor desde cero, la empresa eligió una unidad turbodiésel Cummins V12 de 29,6 litros. El bloque ofrecía inicialmente unos 600 caballos de fuerza, aunque más adelante la cifra se elevó a 700 CV tras comprobar que el sistema admitía mayor exigencia.

Dimensiones colosales y tracción en seis ruedas

Las dimensiones y especificaciones de la mole francesa alcanzaron cifras históricas para la industria automotriz de la época:

  • Dimensiones: Según la configuración del modelo, medía 15,3 metros de largo, 4,4 metros de alto y casi 5 metros de ancho.
  • Peso y capacidad: A plena carga superaba las 100 toneladas de peso total. Cada una de sus ruedas pesaba en torno a los 1.000 kilos.
  • Transmisión y velocidad: La tracción llegaba a las seis ruedas mediante una caja de cambios semiautomática Clark con cuatro marchas hacia adelante y cuatro hacia atrás, lo que le permitía desarrollar una velocidad máxima cercana a los 34 km/h.
  • Autonomía: Para abastecer semejante estructura, equipaba dos tanques de combustible de aproximadamente 950 litros cada uno.

En total, la compañía fabricó únicamente cuatro unidades del T100. Con el paso del tiempo, el modelo se convirtió en una pieza de colección del transporte pesado y llegó a exhibirse ante el público en eventos de preservación histórica, como la muestra de autos clásicos Rétromobile realizada en París en 2019.