La sequía histórica y las constantes olas de calor que atraviesan a Francia están impactando de lleno en una de sus industrias más tradicionales: la producción quesera. La falta de lluvias redujo la disponibilidad de forraje en los campos y dejó los prados amarillos, lo que dificulta que el ganado pueda alimentarse según los estándares habituales.
Ante este escenario crítico, el Instituto Nacional del Origen y de la Calidad (INAO) decidió publicar una serie de modificaciones temporales a los reglamentos de producción. Estas excepciones, difundidas a través del Diario Oficial de la República Francesa, buscan relajar las exigencias de las denominaciones de origen protegido (DOP) para evitar que los ganaderos sufran mayores pérdidas de producción.
Cambios en la alimentación del ganado
Las certificaciones DOP regulan con rigor cómo y dónde se alimenta a los animales. Un caso ilustrativo es el del queso Abondance, cuya normativa dispone que en época de verano al menos el 50% de la alimentación del ganado debe provenir de los pastos de la región.
Con las excepciones aprobadas por el INAO, se autoriza a que la dieta de las vacas no dependa únicamente de las pasturas de áreas como los Alpes o el Jura, permitiendo sumar forraje y granos provenientes de otras zonas para suplir la falta de pasto nativo.
Variedades alcanzadas y antecedentes
Entre los quesos beneficiados por esta flexibilización se encuentran el Comté, Beaufort, Abondance, Rocamadour y Vercors-Sassenage. Asimismo, se contempla la posibilidad de aplicar medidas similares en otras variedades reconocidas como el Cantal, Bleu d’Auvergne, Fourme d’Ambert y Reblochon.
Desde la agrupadora de productores del valle de Abondance (SIFA) señalaron que la medida constituye una decisión lógica frente a la gravedad del clima. Esta no es la primera vez que el sector debe adaptarse a las inclemencias del tiempo: en 2022 los productores franceses ya se habían visto obligados a recurrir al uso de heno para alimentar a sus rodeos por el mismo motivo.