En la región de Asturias, España, la agencia inmobiliaria Aldeas Abandonadas puso a la venta un poblado completo distribuido dentro de una extensa finca de 770 hectáreas. La propiedad, que registró una rebaja considerable en su cotización inicial, combina patrimonio arquitectónico rural con un entorno de montaña atravesado por ríos y bosques.
El precio fijado para el conjunto es de 1.890.000 euros, lo que representa un descuento de 497.900 euros respecto de su valor de salida original, que se situaba en 2.387.900 euros. A diferencia de otras propiedades rurales habitualmente aisladas, el terreno está atravesado por dos carreteras locales que garantizan buena conectividad y acceso a servicios cercanos.
Infraestructura y construcciones del lugar
El terreno alberga un total de 14 viviendas, una iglesia, un cementerio, un palomar y distintas cuadras. Entre las edificaciones principales se destaca una casona señorial situada frente al templo religioso, que históricamente funcionó como residencia de los señores del poblado dentro de un corral de amplias dimensiones.
Entre las estructuras resalta también un hórreo, el tradicional granero elevado sobre pilares que se ensambla sin utilizar tornillos. Las distintas construcciones están distribuidas por el perímetro de la propiedad sin un patrón fijo, con una orientación principal hacia el este, además de contar con sectores orientados al norte y al sur.
Entorno natural y fauna en conservación
La finca de 770 hectáreas combina zonas de hayedos, robles, fresnos, arces, acebos y avellanos con áreas de roca desnuda y matorrales. El paisaje está cruzado por diversos arroyos y cauces de agua. Si bien estos montes se destinaron históricamente al pastoreo y al aprovechamiento de leña, la oferta inmobiliaria proyecta usos vinculados al senderismo y al esquí de travesía.
El área destaca además por su valor ecológico. Dentro del terreno se ubica un cantadero histórico de urogallo, una especie de ave amenazada de la que se registraron 209 ejemplares en la Cordillera Cantábrica en 2024. El espacio también cuenta con condiciones aptas para la reproducción del oso pardo y sirve de hábitat para ciervos, nutrias, águilas reales, murciélagos forestales y aguiluchos.