Un informe técnico elaborado en 2021 por la consultora especializada LRA y revelado recientemente puso en alerta a la ciudad de Madrid. El estudio advierte que se necesitan unos 400 millones de euros para reparar serias deficiencias estructurales en los túneles de la autopista M-30, sobre los cuales se construyó el parque Madrid Río.
A pesar de los diagnósticos sobre el estado de la infraestructura, el consistorio de la capital española mantuvo el documento guardado durante años sin ejecutar intervenciones de magnitud para solucionar los problemas detectados.
Sobrecostos para no interrumpir el tránsito
Según explicó Tomás Ripa, ingeniero de caminos y director de la consultora LRA, la inversión necesaria para garantizar que la obra alcance su vida útil proyectada en 100 años sería de 200 millones de euros en caso de poder cerrar los accesos completamente. Sin embargo, al tratarse de una de las arterias viales más transitadas de la ciudad, el cierre total resulta inviable, por lo que realizar los trabajos mediante intervenciones parciales duplica el presupuesto hasta los 400 millones de euros.
Los datos relevados en el estudio señalan que el 20% de los túneles presenta deterioros de consideración: un 14% corresponde a deficiencias de nivel medio y un 6% a daños graves. La situación en los espacios de emergencia y vías de acceso registra un 25% de fallas medias y un 4% de fallas graves.
Orígenes del deterioro y filtraciones
El informe detalla que la capacidad de resistencia de la estructura se ha visto socavada de forma directa por las continuas filtraciones de agua que descienden desde la superficie. Al respecto, Ripa señaló que las complicaciones responden en mayor medida a inconvenientes en el diseño original y en su ejecución, más que a una falencia en las tareas habituales de mantenimiento.
Desde el Ayuntamiento de Madrid reconocieron que, tras la recepción del informe técnico, no se llevaron a cabo desembolsos ni obras de carácter excepcional para subsanar los deterioros indicados en la red subterránea.