Testamento ológrafo en España: es gratuito pero puede salir más caro

En España, la posibilidad de expresar las últimas voluntades no exige necesariamente la intervención inicial de una notaría. Existe una figura legal conocida como testamento ológrafo, regulada por el artículo 688 del Código Civil desde 1889, que permite a cualquier persona mayor de edad redactar su propio testamento a mano y sin costo alguno.

A pesar de la aparente sencillez de este mecanismo, que no requiere cita previa ni desembolso inmediato, existen requisitos muy estrictos para su redacción y un proceso de validación posterior que puede terminar resultando más caro y complejo para los herederos que haber realizado el trámite notarial desde un comienzo.

Requisitos indispensables para su validez

Para que un testamento ológrafo mantenga su efectividad jurídica, debe cumplir de forma rigurosa con ciertas condiciones. El documento tiene que estar escrito íntegramente de puño y letra por el propio testador, sin utilizar computadoras ni otros medios mecánicos. Del mismo modo, no se permite la intervención de otra persona en el escrito; si alguien ayuda o completa un dato, el texto queda anulado.

El documento debe incluir la firma del testador y la fecha exacta con día, mes y año. Según remarca la abogada especialista en Derecho de Familia y Sucesiones, Nuria Ocaña, estos detalles son esenciales. Además, cualquier tachadura, enmienda no firmada, fecha incompleta o frase ambigua alcanza para invalidar todo el contenido.

El trámite posterior: la adveración y los plazos

A diferencia de los testamentos que se firman directamente en una notaría, redactar el texto y guardarlo no resulta suficiente. Una vez fallecido el testador, la persona que tenga la posesión del escrito cuenta con un plazo de diez días para acudir a un notario y notificar el fallecimiento para activar el proceso.

En ese momento empieza la fase de adveración, en la cual el notario debe corroborar la autenticidad de la letra y la firma de la persona fallecida mediante peritajes caligráficos y testimonios. Todo este trámite debe quedar finalizado antes de que se cumplan cinco años del deceso; de lo contrario, el documento pierde su efectividad para el reparto de los bienes.

Un ahorro inicial que pagan los herederos

El aspecto económico es determinante al comparar ambas opciones. Hacer un testamento ante notario cuesta actualmente entre 40 y 50 euros de media, con una tarifa fijada por ley según datos del Colegio Notarial de Galicia.

En contraste, si bien la redacción del testamento ológrafo es gratuita, los gastos se transfieren a la etapa posterior. Los herederos deben asumir el costo del peritaje caligráfico y las gestiones de adveración, trámites cuyo monto total oscila entre los 200 y los 500 euros, sumado a los tiempos de demora y al riesgo de anulación si el documento presenta algún fallo formal.