Televisores de gama alta: el MiniLED pone a prueba el dominio OLED

Durante más de diez años, la elección de un televisor de gama alta resultaba sencilla: bastaba con buscar la pantalla OLED de mayor tamaño que entrara en el living. La supremacía de esta tecnología no se discutía, ya que ninguna alternativa lograba igualar el contraste y el control de la iluminación que ofrece la capacidad de apagar y encender cada píxel de manera independiente.

Sin embargo, el panorama de la tecnología de pantallas experimentó un cambio significativo. Mientras que el MiniLED se consolidó en las gamas media y baja con niveles de contraste inéditos, su variante RGB MiniLED irrumpió en los segmentos más altos para competir directamente con el OLED.

Las limitaciones históricas y la evolución del OLED

A lo largo del tiempo, los paneles OLED mostraron avances graduales. Aunque destacaban por su precisión de color y calidad de imagen, la intensidad del brillo representaba su punto débil. Un televisor tope de gama solía alcanzar un pico máximo cercano a los 1.000 nits, un valor que resultaba insuficiente en ambientes muy iluminados.

Además, al estar compuestos por diodos orgánicos, la exposición prolongada a picos de brillo elevados podía dejar marcas permanentes en el panel, un fenómeno conocido como quemado de pantalla. Para responder a este inconveniente, la industria incorporó mejoras en los sistemas de refrigeración y aumentó progresivamente los niveles de luminosidad.

En las generaciones más recientes, modelos emblemáticos como el Sony Bravia 8 II, el LG OLED evo G5 y el Panasonic Z95B incorporaron los paneles OLED Primary RGB Tandem. Esta tecnología permite alcanzar niveles de brillo cercanos a los 4.000 nits, reduciendo al mismo tiempo el riesgo de sufrir retenciones en la imagen.

El salto técnico de la tecnología MiniLED

Pese a las mejoras implementadas en los paneles orgánicos, el MiniLED avanzó de forma acelerada mediante la miniaturización de sus diodos inorgánicos. Esta evolución permitió multiplicar por diez la cantidad de zonas de atenuación en los modelos más recientes.

Al reducir el tamaño de los LED, los fabricantes —entre los que destaca TCL como uno de los principales referentes en el sector— lograron integrar matrices con una mayor densidad de puntos de luz. De este modo, la tecnología MiniLED consiguió un control mucho más preciso sobre el haz de luz proyectado hacia el panel LCD, acercándose a las capacidades de control de iluminación que antes eran exclusivas del OLED.