Tanques de agua de lluvia: hallan bacterias y metales en su interior

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Adelaida y la Universidad de Flinders reveló que los tanques de recolección de agua de lluvia pueden albergar bacterias y metales potencialmente dañinos para la salud. La investigación analizó muestras tomadas en cien tanques domiciliarios ubicados en las regiones de Adelaida y Adelaide Hills, en Australia.

Los análisis microbiológicos detectaron la presencia de bacterias vinculadas con enfermedades gastrointestinales y otras infecciones. En detalle, se halló Campylobacter en el 13% de los tanques, Salmonella en el 10% y Shigella en el 3%. Asimismo, la bacteria Pseudomonas aeruginosa, causante de diversos tipos de infecciones, estuvo presente en el 12% de las muestras.

Uso para consumo y presencia de metales

El hallazgo cobra especial importancia debido a que el 67% de los hogares encuestados declaró utilizar el agua de los tanques para beber y cocinar. La doctora Mira Cooper, investigadora principal de la Escuela de Física, Química y Ciencias de la Tierra de la Universidad de Adelaida, explicó que aunque el agua de lluvia parezca limpia al caer, entra en contacto con contaminantes al escurrir por techos y canaletas hacia los depósitos.

La investigación también detectó que un reducido número de tanques superaba los límites fijados por las guías de salud australianas para la presencia de metales como plomo, cadmio, arsénico y manganeso. Las concentraciones más altas de metales se registraron principalmente en depósitos metálicos, en comparación con los de plástico, y en sistemas que carecían de un mantenimiento periódico.

Mantenimiento de los sistemas y paneles solares

El profesor Craig Williams, integrante del equipo de investigación, remarcó la importancia de cuidar todo el trayecto del agua, desde la superficie del techo hasta la canilla. El profesional advirtió que la acumulación de hojas, suciedad y excrementos de animales deteriora la calidad del recurso almacenado, por lo que resulta clave realizar limpiezas periódicas.

El estudio analizó además si el uso creciente de paneles solares en los techos afectaba la calidad del agua. Si bien una evaluación inicial sugirió un vínculo entre los paneles y niveles más altos de metales, esa relación desapareció al considerar el tipo de material del tanque. Tampoco se observó una asociación directa entre los paneles solares, la actividad de las aves y la presencia de bacterias. Los científicos señalaron que se necesitarán nuevos estudios para confirmar si los microorganismos detectados se encontraban viables para causar infecciones.