Prueban antenas móviles en dirigibles a 18 kilómetros de altura

La empresa aeroespacial estadounidense Sceye, en colaboración con la compañía japonesa SoftBank Corporation, completó con éxito la misión de prueba Service Test 1 (ST1). Durante el ensayo, un dirigible propulsado por energía solar cruzó el Océano Pacífico desde Estados Unidos hasta Japón llevando a bordo la antena SceyeCELL, un equipo diseñado para brindar señal de banda ancha móvil directamente a dispositivos estándar desde la estratosfera, a unos 18 kilómetros de altura.

Una alternativa entre antenas terrestres y satélites

Las llamadas plataformas de gran altitud (HAPS, por sus siglas en inglés) están pensadas para ubicarse en un punto intermedio dentro de la arquitectura global de telecomunicaciones. De acuerdo con los datos brindados por ambas empresas, una sola de estas aeronaves flotantes puede cubrir una superficie equivalente a la de 500 torres de telefonía celular instaladas en tierra.

En comparación con la infraestructura tradicional, las HAPS ofrecen un área de cobertura mucho mayor que las antenas terrestres y resulta una alternativa más económica que la tecnología de red por satélite. Esto abre la posibilidad de desplegar arquitecturas de red híbridas, especialmente orientadas a brindar conectividad en zonas rurales, áreas marítimas o regiones en situación de catástrofe donde la infraestructura física haya quedado destruida o dañada.

Ensayos y antecedentes del proyecto

La firma japonesa SoftBank Corp. lleva tiempo apostando al desarrollo de comunicaciones estratosféricas y en 2025 concretó una inversión en Sceye para integrar estas plataformas a sus torres y servicios satelitales. Antes de este trayecto hacia Japón, ambas compañías habían realizado otros ensayos de importancia: en abril de este año, la plataforma HAPS SE2 completó un recorrido de más de 10.000 kilómetros desde Nuevo México hasta las costas de Brasil, donde permaneció varios días operando sobre la zona para medir su rendimiento.

El fundador y CEO de Sceye, Mikkel Vestergaard Frandsen, destacó que el vuelo transpacífico confirma que la estratosfera puede transformarse en una capa operativa de infraestructura. Según explicaron las empresas participantes, esta tecnología busca atender la necesidad de mayor ancho de banda impulsada por la expansión de los servicios en la nube y las aplicaciones de inteligencia artificial.