Morillo de Tou: el pueblo sumergido que renació como centro turístico

Ubicado a solo tres kilómetros de la villa medieval de Aínsa, en el Pirineo aragonés, Morillo de Tou pasó de ser un caserío cubierto por la maleza tras la construcción de un embalse a convertirse en un concurrido complejo vacacional. Su historia está ligada tanto a los proyectos de infraestructura del siglo XX como al trabajo voluntario impulsado por organizaciones sindicales para recuperar su patrimonio.

Los registros más antiguos de esta localidad datan del siglo XVI. Durante la Alta Edad Media, el sitio formaba parte de una línea de vigilancia entre Aínsa y Abizanda. Con el paso del tiempo, sus pobladores se establecieron en las tierras fértiles junto al río Cinca, donde desarrollaron la agricultura y la trashumancia hasta fines del siglo XIX.

Un abandono provocado por las aguas

El futuro de la localidad quedó comprometido en 1915 con el proyecto del embalse de Mediano, cuyas obras comenzaron formalmente en 1936. Tras la aplicación de la Ley de Expropiación Forzosa en 1954, el desenlace se concretó en la primavera de 1969, cuando una crecida de las aguas tomó por sorpresa a los vecinos mientras estaban en misa. Los habitantes debieron retirar rápidamente sus pertenencias antes de que el lugar quedara inundado.

Durante unos quince años, las construcciones de piedra permanecieron deshabitadas y sepultadas por la vegetación, sin que se realizaran intervenciones en el predio.

El proceso de reconstrucción

El proyecto de recuperación se inició el 4 de julio de 1984, cuando la Unión Sindical de Comisiones Obreras (CCOO) solicitó la cesión del núcleo urbano a la Confederación Hidrográfica del Ebro. Si bien el trámite formal concluyó a comienzos de 1986, los primeros trabajos de desescombro comenzaron el 13 de octubre de 1985 con cuadrillas de voluntarios coordinadas junto a un concejal de Izquierda Unida del Ayuntamiento de Zaragoza.

El 23 de abril de 1986, el entonces líder de CCOO, Marcelino Camacho, firmó el acuerdo de cesión. En total se contabilizaron casi 100.000 horas de trabajo voluntario. Gran parte de la labor fue realizada por jóvenes en situación de vulnerabilidad social que aprendieron oficios como albañilería, carpintería y cantería, alcanzando una tasa de inserción laboral posterior del 95%.

Consolidación como destino turístico

El sindicato adquirió definitivamente la propiedad del predio en el año 2000. Actualmente, las instalaciones administradas por CCOO Aragón —bajo la dirección de su secretario general, Manuel Pina— registran alrededor de 40.000 pernoctaciones anuales y alcanzan un pico de hasta 700 visitantes diarios en el mes de agosto.

El modelo institucional del complejo cuenta con respaldo legal en la región a través del Decreto Legislativo 1/2016 de la Ley de Turismo de Aragón, normativa que contempla de manera específica la figura de «pueblo recuperado con fines turísticos».