El reconocido director británico Mike Leigh presentó su nueva película, Tender Loving Care, en el Festival de Cine de Telluride. El largometraje tuvo su función de estreno el viernes por la noche y fue recibido con elogios por parte de la crítica especializada, posicionándose como un título relevante para la próxima temporada de premios de la mano de la distribuidora Bleecker Street, que contempla su estreno comercial para el 4 de diciembre.
A sus 83 años, Leigh padece miositis, una afección muscular degenerativa que le impidió viajar para estar presente en la proyección en el festival. El propio cineasta manifestó que esta producción será, con alta probabilidad, la última de su carrera. La noticia reavivó la discusión sobre su recorrido profesional: a pesar de contar con una trayectoria de más de cinco décadas, una Palma de Oro en Cannes y un León de Oro en Venecia, el realizador acumula siete candidaturas al premio Oscar sin haber obtenido la estatuilla, habiendo competido en años anteriores por películas como Secretos y mentiras y Vera Drake.
La dinámica familiar y la labor del cuidado
Tender Loving Care se centra en el trabajo cotidiano de cuidar a los demás. La historia sigue a Amy, interpretada por Kate O’Flynn, una trabajadora social que lidia con la reciente ruptura de una relación sentimental mientras acompaña a su padre en decadencia. O’Flynn, nominada al Emmy por su labor en Widow’s Bay, ya había trabajado a los 21 años bajo las órdenes de Leigh en Happy-Go-Lucky, proyecto que significó su primer empleo como actriz.
El reparto principal se completa con Alice Bailey Johnson en el papel de Rosie, la enérgica mejor amiga de la protagonista, y Marion Bailey como la madre de Amy, cuya interpretación fue señalada de manera destacada tras la proyección del film. La crítica resaltó además que el largometraje cierra con un plano final considerado entre los más conmovedores del cine reciente.
Un trabajo con valor propio
Lejos de sostenerse en una apelación a la simpatía por el estado de salud o la edad del director, las valoraciones sobre la película enfatizan su calidad artística. El film mantiene el sello distintivo del autor británico: una mirada irónica, melancólica y humana sobre las pequeñas humillaciones cotidianas que terminan definiendo la vida de los personajes.