La creciente presión política sobre los festivales de cine y televisión se convirtió en uno de los temas centrales del encuentro Lumière, realizado en Saint-Paul-de-Vence, Francia. Durante el panel titulado “Fácil de criticar, imposible de reemplazar: replanteando el festival”, referentes de varios de los certámenes más importantes del mundo debatieron sobre la necesidad de defender la autonomía en sus programaciones frente a los cuestionamientos externos.
La defensa de la libertad artística
La directora general de Séries Mania, Laurence Herszberg, expresó una de las posturas más firmes del debate al remarcar que no se evalúa a los artistas por su nacionalidad, sino por sus obras. Herszberg detalló que los organizadores enfrentan exigencias constantes tanto de dirigentes políticos como de grupos disconformes con la representación de ciertas naciones en la grilla. Al tratarse de un festival de acceso gratuito con capacidad para 1.500 espectadores, señaló la dificultad de controlar la concurrencia y remarcó la importancia de contar con protección para seguir defendiendo el trabajo de los realizadores.
En esa misma línea se manifestó Cameron Bailey, director ejecutivo del Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF). Bailey sostuvo que los cineastas no representan a sus gobiernos y no deberían ser tratados como tal. El directivo recordó sus inicios como programador en 1990, una época en la que los certámenes ofrecían un espacio de mayor libertad, y destacó la puesta en marcha del primer mercado formal del TIFF para sostener la industria, sumado a iniciativas para captar audiencias jóvenes como el programa Next Wave, de 15 años de trayectoria.
La audiencia como respuesta a los desafíos
Por su parte, la directora de la Berlinale, Tricia Tuttle, situó el desarrollo de públicos en el centro de las soluciones frente a este escenario. El evento alemán, que registró 450.000 entradas vendidas en su última edición, busca convocar no solo al público apasionado por el cine, sino también a espectadores que aún no frecuentan las salas.
El panel, moderado por el curador de cine del MoMA Rajendra Roy, contó además con la participación de responsables de festivales de Cannes, San Sebastián, Annecy, Bombay, Durban, Red Sea y South by Southwest, abarcando también discusiones sobre el vínculo con los medios de comunicación y las tensiones económicas que atraviesa el sector.