El actor norirlandés Liam Neeson decidió dar un paso inédito en su carrera al desempeñarse por primera vez como productor cinematográfico. El proyecto, titulado The Lost Children of Tuam, aborda uno de los episodios más impactantes de la historia reciente de Irlanda: el hallazgo de fosas comunes en un antiguo hogar para madres y bebés en el condado de Galway.
Una revelación que generó indignación
La chispa que motivó al actor surgió a fines de 2017, cuando leyó en su residencia del estado de Nueva York un artículo del New York Times escrito por el periodista Dan Barry. El reportaje sacó a la luz que, durante varias décadas y hasta principios de los años 60, casi 800 bebés y niños fueron enterrados sin identificación en antiguos tanques de aguas servidas de una institución administrada por la Iglesia Católica en la localidad de Tuam.
La investigación previa de la historiadora local aficionada Catherine Corless resultó determinante para revelar lo sucedido, pese a la indiferencia generalizada y a la resistencia eclesiástica. La lectura de la nota causó un profundo impacto en Neeson, quien fue criado bajo la fe católica y ejerció como monaguillo en su infancia. Según explicó, la conmoción y la vergüenza ante la gravedad de los hechos lo llevaron a usar su visibilidad en la industria audiovisual para hacer accesible esta historia a una audiencia global.
El equipo detrás del proyecto
Para trasladar el relato al cine, Neeson adquirió los derechos del artículo periodístico. La dirección fue encomendada al realizador irlandés Frank Berry, conocido por trabajos como Michael Inside y Aisha, mientras que el guion estuvo a cargo de Rebecca Lenkiewicz, guionista de She Said.
Junto a Neeson, integran el equipo de producción su colaboradora habitual Jules Daly y la compañía irlandesa Element Pictures. Luego de su estreno mundial en Irlanda dentro del marco del festival Galway Film Fleidh, la película fue presentada en el Festival Internacional de Cine de Toronto.