La marca de agua de Anthropic para Claude fue burlada en 24 horas

Anthropic anunció la implementación de una marca de agua oculta en los textos generados por su modelo Claude, una medida orientada a cumplir con la legislación europea vigente. La novedad generó expectativas en el sector educativo, donde los docentes buscan alternativas fiables frente al avance de la inteligencia artificial en los trabajos académicos, aunque la efectividad del sistema quedó en duda a las pocas horas de su presentación.

A diferencia de otras soluciones, este mecanismo no añade caracteres ni contenido visible al texto. En su lugar, introduce un ligero sesgo en la elección de palabras específicas dentro de las opciones que encajan en la redacción, lo que genera un patrón estadístico indetectable a simple vista y que solo puede interpretarse mediante una clave criptográfica.

Deficiencias técnicas y falta de herramientas de verificación

A pesar de la propuesta conceptual, el sistema de Anthropic presenta limitaciones importantes. La marca de agua no confirma si un escrito pertenece íntegramente a un ser humano o si se redactó de cero con la IA, ya que trabaja únicamente sobre probabilidades. Tampoco permite diferenciar si la herramienta fue utilizada para redactar la totalidad del contenido o solo para corregir la ortografía y el estilo. Además, en fragmentos breves o en código de programación, la capacidad de aplicar este sesgo de palabras es casi nula.

Otro punto crítico es que, a diferencia de Google —que cuenta con un sitio web específico de verificación—, Anthropic no ofreció un detector propio ni abierto al público. De esta manera, en la actualidad no existe un mecanismo accesible para que terceros o instituciones educativas comprueben de forma directa si un texto incluye dicha marca.

Uso masivo de la tecnología y respuesta inmediata en redes

El desafío para las instituciones educativas es significativo debido al volumen de adopción tecnológica. En el Reino Unido, una encuesta reciente reflejó que el 95% de los estudiantes de grado utiliza inteligencia artificial, y un 94% la aplica directamente en sus evaluaciones. Por su parte, un informe publicado en julio por la firma de software Turnitin reveló que más del 53% de las entregas universitarias en Australia incluyeron algún grado de procesamiento por IA.

Frente a este escenario, la efectividad del marcado de Anthropic se vio reducida a las 24 horas de su anuncio, cuando comenzaron a difundirse en GitHub distintas herramientas diseñadas para remover las marcas de agua de Claude, ChatGPT y Gemini. En los días posteriores surgieron diversas alternativas que permiten eliminar estos patrones estadísticos, dejando nuevamente al descubierto la fragilidad de las medidas de detección actuales.