La inteligencia artificial generativa puede ampliar de manera significativa el abanico de posibilidades a la hora de crear un efecto visual, pero la decisión de qué opción le sirve realmente a la historia sigue estando en manos de los artistas. Así lo afirmó James Rustad, director global de GenFX en Eyeline, el estudio interno de efectos visuales de Netflix, durante una charla en el Festival Internacional de Cine de Busan.
Durante la sesión titulada «Making What’s Next: Generative AI and the Future of Filmmaking at Eyeline», desarrollada en el Asian Contents & Film Market del certamen surcoreano, Rustad analizó el rol actual de estas herramientas tecnológicas y remarcó la importancia del criterio humano en la producción audiovisual.
Un enfoque híbrido para la producción visual
En su exposición, Rustad utilizó como ejemplo la serie de Netflix Brazil ’70: The Third Star, una producción que cuenta con más de 1.300 tomas con efectos visuales, de las cuales más de 800 están ambientadas en campos de juego de fútbol. Para encarar proyectos de esta magnitud, Eyeline trabaja con un equipo de 45 artistas que aplican un enfoque híbrido, integrando herramientas generativas dentro de un proceso que también recurre a técnicas tradicionales de efectos visuales.
Ante la consulta sobre qué aspectos del cine no pueden ser reemplazados por la inteligencia artificial, el ejecutivo evitó especular sobre los límites de una tecnología que evoluciona rápidamente y prefirió enfocar el debate en el lugar que ocupan hoy estas soluciones y qué tareas específicas deben cumplir. En ese sentido, enfatizó que las decisiones artísticas continúan siendo fundamentales para el resultado final.
Las cuatro etapas del flujo de trabajo con IA
Rustad detalló las cuatro etapas que componen el flujo de trabajo para crear tomas con inteligencia artificial generativa en Eyeline:
- Configuración (Setup): incluye la formulación de prompts, la recopilación de referencias y las pruebas iniciales para determinar las opciones disponibles.
- Narrativa: etapa en la que se evalúan los resultados obtenidos en función del relato. Es el punto donde el criterio del artista pasa de evaluar «lo que es posible» a elegir «lo que funciona para la historia».
- Aspecto visual (Look): refinamiento que contempla la iluminación, los detalles de la escena y la precisión histórica o de época.
- Entrega (Delivery): fase final de composición, escalado de resolución, verificación de profundidad de bits y revisión técnica.
Este flujo sitúa la decisión narrativa de manera estratégica entre la experimentación inicial y la terminación gráfica, dejando en claro que el uso de la inteligencia artificial en la industria cinematográfica requiere una supervisión artística constante.