Kore-eda explicó por qué nunca filma a niños llorando en sus películas
El cineasta japonés repasó su forma de dirigir a actores infantiles durante una charla en el Festival Internacional de Cine de Singapur, donde recibió un premio a la trayectoria.
El aclamado director japonés Hirokazu Kore-eda reveló uno de los principios éticos y creativos más firmes de su carrera: jamás filma a niños llorando frente a la cámara. Durante un encuentro público en el Festival Internacional de Cine de Singapur, el cineasta explicó que la meta no es mostrar el llanto en pantalla, sino lograr que el espectador conserve en la memoria la emoción del personaje una vez terminada la proyección.
En el marco de la presentación, realizada en el Museo Nacional de Singapur, el festival le entregó a Kore-eda el Premio Honorífico de Cine, la máxima distinción del certamen instaurada en 2014 para reconocer los aportes al cine asiático. La charla sobre el escenario fue conducida por el presidente del festival, Boo Junfeng.
Un método de trabajo en constante evolución
Conocido por la naturalidad con la que actúan los niños en sus producciones, Kore-eda relató cómo fue transformando su técnica de dirección a lo largo de los años. En largometrajes como Shoplifters, The Truth y Broker, prefirió no entregar guiones a los actores infantiles. En su lugar, reescribía los diálogos adaptándolos al vocabulario y la personalidad que observaba durante las audiciones, marcándoles las líneas en el rodaje o explicándoles las situaciones para que hablaran con libertad.
Sin embargo, en su película Monster cambió de estrategia y optó por darles el libreto a los jóvenes protagonistas. El cineasta consideró que la temática de la historia entrañaba ciertos riesgos y que era más seguro separar claramente la realidad de los personajes que debían interpretar. Según indicó, hoy analiza cada proyecto y cada actor de manera individual antes de definir el enfoque.
Las lecciones de Hou Hsiao-hsien y Ken Loach
Durante la conversación, el realizador japonés destacó la influencia de dos grandes referentes del cine internacional en su manera de trabajar con menores. Del director taiwanés Hou Hsiao-hsien adoptó un recurso práctico: integrarse al juego de los niños en la escena y retirarse disimuladamente una vez que la cámara empieza a rodar para dejarlos continuar.
Por otro lado, la enseñanza del cineasta británico Ken Loach estuvo vinculada a los límites éticos de la dirección. Hace unos 20 años, mientras filmaba Nobody Knows, Kore-eda conversó con Loach sobre una emblemática escena de la película Kes, en la que un niño reacciona al encontrar a su ave muerta. Loach le contó que simplemente le había pedido al joven actor que buscara al pájaro, confiando en que la relación afectiva construida durante la producción permitiría reparar cualquier malestar emocional posterior.
A partir de esa charla, Kore-eda entendió la importancia de evaluar cada toma de forma particular. Según remarcó, dar por sentado que una fórmula o método que funcionó en un rodaje anterior dará el mismo resultado en el siguiente es uno de los mayores peligros al momento de dirigir niños.
