La cineasta somalí-finlandesa Naima Mohamud prepara el estreno de su primer largometraje, titulado Halima. La producción, ambientada en la Finlandia de 1998, marcó un hito en la industria audiovisual nórdica al convertirse en el primer largometraje finlandés dirigido por una mujer negra. El proyecto se encuentra actualmente en etapa de posproducción y viene de ser reconocido como el mejor proyecto de ficción en el certamen Finnish Film Affair.
Una historia de infancia, música y búsqueda de identidad
La trama sigue a Halima, una niña somalí de diez años con una gran imaginación que sueña con convertirse en una estrella del pop. La protagonista vive fascinada por el actor Leonardo DiCaprio y por la banda Aqua, intérprete del éxito «Barbie Girl». Sin embargo, su cotidianidad está marcada por la inestabilidad: su familia cambia de residencia constantemente, no logra conservar amistades y su madre se niega a hablar sobre su padre.
A diferencia de otras producciones sobre la infancia, la película explora la perspectiva de la protagonista frente al choque cultural y la convivencia familiar. La pasión de Halima por el baile y la música genera confusión en su madre, abocada a sostener económicamente el hogar. Al mismo tiempo, en la escuela, la niña atraviesa situaciones de acoso luego de cortarse el flequillo para imitar a Lene, la cantante de Aqua, lo que da inicio a un lento proceso de toma de conciencia sobre la mirada de los demás.
Un puente cultural en la sociedad finlandesa
El largometraje cuenta con la producción conjunta de It’s Alive Films, No-Office Films y Vico Films. Sobre la relevancia del relato, Mohamud señaló que la comunidad somalí lleva más de 35 años residiendo en Finlandia y que aún existe un gran desconocimiento por parte de la sociedad local respecto a sus costumbres y su vida cotidiana.
La realizadora, quien decidió dedicarse al cine a los 14 años, destacó el valor de retratar la inocencia infantil sin prejuicios ni inseguridades. Según expresó, confía en que la película permita a los espectadores finlandeses comprender de mejor manera a sus vecinos de origen somalí a través de una historia cercana y generacional.