Durante la tarde del 12 de agosto, los vecinos de Menorca esperaban presenciar un fenómeno astronómico histórico. La última vez que la isla había sido testigo de un eclipse solar de esas características fue en el año 603, por lo que la expectativa tras catorce siglos de espera era enorme. Sin embargo, un imprevisto en la costa estuvo a punto de arruinar el espectáculo en zonas como Cala Blanca y Santandría, al sur de Ciutadella.
El responsable del revuelo fue el Katara, uno de los superyates más grandes del mundo, perteneciente a la familia real de Catar. La embarcación fondeó a poca distancia de la orilla tras llegar desde Formentera apenas unas horas antes del evento astronómico.
Un obstáculo gigante sobre el horizonte
La preocupación de las personas apostadas en la orilla tenía un sustento técnico preciso. El eclipse iba a producirse a tan solo 1,4 grados sobre la línea del horizonte, lo que dejaba un margen de visión muy reducido y vulnerable a cualquier interrupción física.
Con una eslora de más de 124 metros, el Katara generaba un bloqueo considerable. A una milla náutica de distancia de la costa, una nave de ese tamaño ocupa cerca de 3,8 grados del campo visual. Dado que el sol mide únicamente medio grado de diámetro en el cielo, el barco del emir cubría una franja casi siete veces más ancha que el propio astro, amenazando con tapar la fase crucial del fenómeno cuando el sol bajara hacia el poniente.
La presencia de la familia real catarí
La llegada del superyate coincidió con el movimiento de la casa real catarí en las islas Baleares. Días antes, un Boeing 747 procedente de Doha había aterrizado en el aeropuerto de Son Sant Joan, en Palma. Aunque no se confirmó oficialmente si el emir Tamim bin Hamad Al Thani viajaba a bordo, su familia suele pasar las vacaciones de verano en la región.
Tamim bin Hamad Al Thani gobierna Catar desde 2013, luego de la abdicación de su padre, el jeque Hamad bin Khalifa Al Thani, quien falleció en julio pasado y fue el dueño original del Katara. El yate, valuado en unos 400 millones de dólares, fue el elegido para presenciar el evento en aguas del Mediterráneo.