Pasatiempos que durante años se consideraron antiguos o pasados de moda están atravesando una segunda edad dorada. Actividades como el tejer, el ganchillo, el bordado y la pintura sobre cerámica se transformaron en la opción elegida por miles de jóvenes que buscan alejarse por un momento de la hiperconexión digital y reencontrarse con lo artesanal.
Esta tendencia, denominada por medios internacionales como granny core (o estilo de abuela), responde al deseo de hallar autenticidad, sostenibilidad y un valor terapéutico en la creación manual de objetos cotidianos. Paradójicamente, la difusión de estas técnicas se potenció a través de las mismas plataformas digitales de las que los practicantes buscan descansar, con redes como TikTok y Pinterest marcando el ritmo del aprendizaje mediante tutoriales e influencers del sector.
Eventos masivos y números del mercado
El entusiasmo por estas labores se refleja con claridad en la realización de encuentros internacionales. En España, la feria Love Yarn Madrid se consolidó como la más grande de Europa dedicada a la lana, el crochet y el ganchillo. Con 14.000 metros cuadrados de exposición, más de 120 expositores internacionales y más de 60 talleres especializados, la cita agotó sus entradas en tan solo tres días.
El impacto económico del sector también muestra un crecimiento sostenido a nivel global. Diversos informes de mercado y plataformas de comercio electrónico respaldan la magnitud de esta disciplina:
- Mercado global de artesanía: Un estudio de The Business Research Company sitúa el valor de esta industria en 47.350 millones de dólares, con proyecciones que estiman que superará los 67.000 millones para el año 2030.
- Comercio en línea: La plataforma Etsy, referente en la compraventa de manufacturas, alcanzó en 2022 ventas brutas por 11.800 millones de dólares, reuniendo a 94 millones de compradores y 7,3 millones de vendedores.
- Proyección en tejido y crochet: Un informe de la consultora Technavio calcula que el mercado específico de estas labores aumentará en 10.690 millones de dólares entre 2024 y 2028.
- Impacto pospandemia: Durante el año 2020, un reporte de The Guardian registró un incremento del 140% en personas que comenzaron a tejer a ganchillo en el Reino Unido, alcanzando un total de un millón de nuevos practicantes.
Desconexión y bienestar emocional
Más allá de las cifras, las razones detrás del impulso de estas prácticas están fuertemente ligadas a la salud mental. En un entorno saturado de notificaciones y estímulos virtuales, dedicar tiempo a elaborar piezas físicas de forma pausada ofrece una vía de escape concreta.
Creadoras y referentes del rubro, como Yolanda Andrés, Sarah K. Benning, Cristina Chanche o la cuenta mindfulmantra_embroidery, reúnen a millones de seguidores que no solo buscan aprender las técnicas básicas, sino también formar parte de una comunidad que promueve la calma, la producción consciente y el disfrute del proceso manual.