El aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat atraviesa una situación de saturación operativa al haber superado por segundo año consecutivo su límite técnico de capacidad. A pesar de que la capacidad teórica de la infraestructura está fijada en 55 millones de pasajeros al año, la terminal catalana viene registrando cifras por encima de esa marca, alcanzando los 57,5 millones de usuarios el año pasado y encaminándose a un registro aún mayor durante el período actual.
Entre los meses de junio y agosto, el aeropuerto transportó a 17,26 millones de personas, lo que representó un incremento del 4,6% en comparación con el mismo lapso del año previo. Este aumento constante pone bajo presión la operatividad cotidiana y genera riesgos sobre la calidad del servicio, la puntualidad de los vuelos y la gestión de los slots aeroportuarios.
Las aerolíneas de bajo costo impulsan el crecimiento
El factor determinante detrás del incremento de pasajeros en El Prat es el desmedido crecimiento de las compañías aéreas de bajo costo. El conjunto integrado por Vueling, Ryanair y Wizz Air movilizó a 10,69 millones de viajeros durante el trimestre estival, marcando una suba del 7,28% respecto del período anterior.
Las cifras de cada aerolínea reflejan el peso que han ganado en la terminal:
- Vueling: Trasladó a 6,77 millones de personas (un ascenso del 3,7%) y concentró una cuota de mercado cercana al 40%. La empresa programó un millón de asientos adicionales para todo el año en Barcelona.
- Ryanair: Transportó a 2,8 millones de pasajeros en el trimestre de verano, lo que equivale a una suba del 6,4% y una participación de mercado del 16,22%.
- Wizz Air: Registró la aceleración más marcada con un salto del 39,2% interanual, alcanzando los 1,12 millones de usuarios y un 6,5% de cuota.
Obras de remodelación e inversión a futuro
Frente a este escenario de sobrecarga, la empresa gestora Aena tiene prevista una inversión de 1.760 millones de euros en el marco del Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para el período 2027-2031. Las actuaciones buscan reconfigurar las terminales T1 y T2 mediante el desplazamiento de la fachada de la T1 y la demolición de la antigua torre de control, con el objetivo de ganar 70.000 metros cuadrados cubiertos, además de construir una nueva calle de rodaje.
Sin embargo, la solución estructural definitiva para el aeropuerto de Barcelona —que incluye una nueva pista y una terminal satélite— está proyectada recién para la horquilla 2032-2036, dentro del plan DORA IV. De este modo, se prevé que El Prat continúe operando cerca o por encima de su capacidad máxima durante los próximos años.