Las primeras pruebas para homologar el nuevo circuito urbano de Fórmula 1 en Madrid, construido alrededor del recinto ferial del IFEMA, encendieron las alarmas entre los residentes de la zona. Durante los ensayos realizados con monoplazas de Fórmula 3, requeridos para obtener la certificación de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) antes del Gran Premio previsto del 11 al 13 de septiembre, las mediciones sonoras arrojaron valores marcadamente superiores a las normativas vigentes.
Los vecinos del sector venían advirtiendo sobre el impacto acústico de la pista conocida como Madring durante sus fases de puesta en marcha. Sin embargo, tras presenciar el paso de los vehículos en pista, afirmaron que la contaminación auditiva resultó peor de lo anticipado.
Mediciones muy por encima de los límites legales
La plataforma vecinal Stop Fórmula 1 Madrid instaló un sonómetro calibrado sobre la calle Francisco Umbral, cerca del trazado, donde registró un promedio de 102,7 decibelios a las 10:52 horas, alcanzando picos por encima de los 109 dB. De forma paralela, una medición independiente efectuada por un habitante del barrio Las Cárcavas, ubicado a unos 450 metros del circuito, marcó cerca de 80 dB.
Dichas cifras superan con amplitud los 55 decibelios fijados como límite legal diurno en áreas residenciales. Las molestias no se limitaron a las calles colindantes a la pista; según explicó el vocero de la agrupación, Antonio Ibáñez, se reportaron reclamos desde barrios ubicados a kilómetros del predio, entre los que se encuentran Hortaleza, Barajas y Alameda de Osuna.
Los vecinos también señalaron las dificultades sufridas en su rutina cotidiana. Quienes intentaron realizar teletrabajo indicaron que la tarea resultaba imposible de sostener, incluso manteniendo las ventanas cerradas. Por su parte, Constantino Bueno, otro de los portavoces de la plataforma y residente de Hortaleza, expresó que la convivencia con el circuito resulta incompatible con la vida de barrio, dejando a los habitantes la opción de soportar el ruido en sus viviendas o salir a la calle sufriendo las complicaciones del tránsito vehicular generado alrededor de la zona.
Posible conflicto en la vía judicial
El panorama podría derivar en un reclamo legal formal. El abogado Javier Flores sostuvo que el escenario representa un problema jurídico serio y recordó que la propia IFEMA había reconocido en un informe oficial previo que no se podrían mantener los niveles de sonido dentro de las pautas legales durante el evento deportivo.
Si bien el Ayuntamiento autorizó una suspensión temporal de los límites acústicos —un procedimiento habitual ante espectáculos de gran envergadura—, Flores planteó que dicha exención no elimina los derechos de los residentes ni los obliga a asimilar cualquier volumen. Ante esta situación, la agrupación vecinal se prepara con sensores homologados para recolectar datos durante el fin de semana del Gran Premio, los cuales prevé utilizar en eventuales acciones legales.