El megaproyecto de túnel entre Francia e Italia suma graves retrasos

Un ambicioso proyecto ferroviario destinado a unir Francia e Italia atraviesa serias dificultades operativas a más de diez años de haber iniciado las excavaciones. La megaconstrucción busca cruzar los Alpes con una línea de trenes de alta capacidad, pero los complejos desafíos geológicos de la montaña han ralentizado el avance de los trabajos.

El núcleo de la obra es el túnel de base del Mont Cenis, un trazado compuesto por dos tubos paralelos de 57,5 kilómetros cada uno que conectarán la localidad francesa de Saint-Jean-de-Maurienne con la italiana de Susa. A diferencia del histórico túnel del Fréjus, inaugurado en 1871, la nueva infraestructura se ejecuta a una altitud menor y con pendientes más suaves. La meta principal consiste en permitir el paso de trenes de carga más pesados para trasladar al ferrocarril una parte significativa del transporte que hoy circula en camiones por carretera.

Apenas un 20% de los túneles principales completados

A pesar del tiempo transcurrido desde el comienzo de las perforaciones, la empresa encargada del proyecto, TELT, registra avances acotados en las galerías ferroviarias centrales. Sobre un total de 115 kilómetros que suman ambos tubos principales, reportes recientes ubican el progreso en unos 21 kilómetros excavados, lo que representa menos del 20% del trayecto definitivo.

Si se suman las galerías de acceso, las conexiones de seguridad y los espacios auxiliares, la obra contempla unos 164 kilómetros totales de excavación. De ese volumen global, se habían completado alrededor de 49 kilómetros a mediados de año.

Complicaciones geológicas y demoras en la maquinaria

Las dificultades del terreno quedaron en evidencia con el desempeño de Viviana, una de las tuneladoras del proyecto. La máquina, equipada con una cabeza cortadora de unos diez metros de diámetro y concebida para excavar nueve kilómetros, avanzó únicamente 244 metros durante sus primeros 273 días de operación. Este rendimiento equivale a menos de un metro diario, muy lejos del ritmo de crucero previsto de unos 12 metros por jornada.

El retraso se debe a la presencia de esquisto con huecos y a la generación de lodos en zonas de fallas subterráneas. Desde TELT reconocieron la complejidad del terreno, pero sostienen que cuentan con la experiencia técnica necesaria para atravesar la zona y sostienen sus previsiones operativas.

Impacto en los recursos hídricos

Además de los contratiempos en la roca, la obra enfrenta disputas vinculadas al impacto ambiental. Una evaluación hidrogeológica incorporada a un litigio promovido por organizaciones ambientalistas sostiene que las perforaciones estarían provocando descensos de entre 50 y 100 metros en grandes reservas de agua subterránea.

Por su parte, TELT desestimó estos planteos y afirmó que supervisa 130 puntos de medición en la zona, sin haber detectado alteraciones significativas que pongan en riesgo los recursos hídricos locales.