El Faro del Caballo, ubicado al pie de los acantilados del Monte Buciero en la bahía de Santoña (Cantabria), es uno de los rincones más singulares de la costa cantábrica. Su principal rasgo distintivo es una imponente escalinata de 763 peldaños tallados en la piedra, a los que se suman otros 111 escalones adicionales que permiten descender desde la estructura hasta el nivel del mar.
A pesar de su popularidad y de la difusión de videos en la red social X donde se ve a jóvenes tirándose al agua desde sus salientes, el acceso no está abierto al público. El paso se encuentra clausurado debido al peligro que generó el desprendimiento de grandes bloques de roca sobre el primer tramo de la bajada. Ante este panorama, el municipio de Santoña solicitó que se adopten medidas urgentes para solucionar la situación.
Un origen ligado a la historia penitenciaria
La torre comenzó a operar el 31 de agosto de 1863, situando su plano focal a 24 metros sobre el nivel del mar, junto a una vivienda construida para el farero. Para resolver la compleja conectividad terrestre con la instalación, se optó por excavar la escalinata directamente en la ladera del acantilado.
La mano de obra estuvo a cargo de los internos del antiguo Cuartel del Presidio de Santoña, que funcionó entre 1824 y 1924. Aunque habitualmente se atribuye el trabajo a los reclusos del penal de El Dueso, se trata de un error histórico: la colonia penitenciaria de El Dueso se creó formalmente mediante un Real Decreto el 6 de mayo de 1907, tiempo después de la apertura de los escalones originales.
Abandono, restauración y situación presente
El faro dejó de prestar servicio en 1993 y al año siguiente se demolió la casa anexa. A partir de allí, el sitio sufrió años de abandono y hechos de vandalismo hasta que en 2013 se impulsó el proyecto «Nácar» (Naturaleza y Cárcel). A través de este programa, internos del Centro Penitenciario El Dueso trabajaron en la limpieza y el reacondicionamiento del entorno y las escaleras.
Esas tareas de mantenimiento convirtieron al lugar en un destacado punto de interés en Cantabria. Sin embargo, los desprendimientos de roca recientes obligaron a restringir la circulación, mientras las autoridades locales insisten en la urgencia de intervenir la zona para evitar accidentes.