martes 3 de noviembre
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El costo oculto tras las 96 millones de bolas de plástico

En 2015, Los Ángeles cubrió un embalse con esferas de plástico para ahorrar agua. Años después, una investigación detalló el alto consumo hídrico que requirió su fabricación.

Por Radio Plaza
Publicado · 3 min de lectura
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Fuente: www.elconfidencial.com

En agosto de 2015, las autoridades de Los Ángeles volcaron 96 millones de esferas de plástico sobre la superficie del embalse de Sylmar. La medida buscaba hacer frente a la severa sequía que atravesó California entre 2011 y 2017, cubriendo unas 70 hectáreas para frenar la evaporación y proteger las reservas de agua potable de la ciudad.

La inversión total alcanzó los 34,5 millones de dólares y proyectaba evitar la pérdida de más de 1.100 millones de litros de agua al año. Sin embargo, investigaciones posteriores pusieron de manifiesto un impacto ambiental que no se había considerado al momento de implementar la iniciativa.

La amenaza química y la alternativa económica

Aunque el proyecto cobró notoriedad como una solución frente a la evaporación, la motivación central respondía a un problema químico. La exposición a la luz solar favorecía la transformación de los bromuros presentes en el depósito en bromato, un subproducto potencialmente cancerígeno regulado en el agua potable.

Al bloquear aproximadamente el 95% de la luz del sol, las esferas frenaron la proliferación de algas y redujeron la cantidad de cloro necesaria para el tratamiento del recurso. La ciudad ya había realizado pruebas previas con esta técnica en 2008 en el embalse de Ivanhoe antes de extender su uso a otros recintos.

Cada esfera, de diez centímetros de diámetro, fue fabricada con polietileno de alta densidad apto para el contacto con agua potable. Su color negro se debió a la incorporación de negro de carbono para protegerla de la radiación ultravioleta, mientras que el agua introducida parcialmente en su interior impedía que el viento la desplazara. La propuesta resultó considerablemente más económica que la opción de dividir el embalse y construir cubiertas flotantes, cuyo presupuesto inicial superaba los 300 millones de dólares, lo que representaba un ahorro previsto mayor a los 250 millones.

El estudio que reveló la huella hídrica

En julio de 2018, un estudio publicado en la revista Nature introdujo una variable ignorada en la planificación original: el volumen de agua utilizado durante el proceso de producción de las esferas. Investigadores del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), el Imperial College de Londres y la Universidad de Twente evaluaron la huella hídrica del polietileno considerando el petróleo, el gas natural y la electricidad requeridos para su fabricación.

Los cálculos indicaron que la producción de las 96 millones de bolas demandó entre 250 millones y 2.900 millones de litros de agua, dependiendo de las características del plástico y las condiciones de elaboración. De esta manera, la estrategia orientada a preservar el recurso hídrico en Los Ángeles implicó un elevado consumo de agua en los lugares donde se fabricó el material.

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