Shenzhen es reconocida mundialmente como un polo de desarrollo tecnológico, con una flota de transporte público totalmente electrificada y sistemas avanzados como el uso de drones para supervisar el tráfico. Sin embargo, en esta metrópoli de 18 millones de habitantes, la realidad cotidiana de la movilidad en la calle está dominada por una abrumadora proliferación de motos eléctricas.
El comportamiento de estos vehículos en la vía pública difiere sustancialmente de las normas convencionales. Es habitual ver a los conductores circular por los pasos de cebra junto a los peatones, avanzar por veredas de apenas un metro de ancho, subir o bajar escaleras y estacionar en sectores saturados donde no queda espacio disponible. Asimismo, se registra el traslado de hasta tres personas en una sola unidad y un uso muy limitado del casco protector.
El origen de la adopción masiva
La causa de esta situación se remonta al año 2003, cuando las autoridades de Shenzhen prohibieron la circulación de motos a nafta. Esta regulación funcionó como un catalizador para la rápida expansión de las alternativas eléctricas. Durante los primeros años de implementación no se exigía licencia para manejarlas, lo que generó un escenario de escaso control vial.
A este factor normativo se le añade el aspecto económico. El profesor Christopher Cherry, de la Universidad de Tennessee, explicó a Forbes que los sectores de menores recursos suelen vivir alejados de los grandes corredores de transporte público de alta capacidad y no disponen del dinero necesario para comprar un automóvil. De este modo, la moto eléctrica se consolidó como la única opción viable para resolver su movilidad diaria.
Impacto en la salud pública
De acuerdo con cifras oficiales, las motos eléctricas representan hoy en día más del 20% de los traslados urbanos en Shenzhen, una dinámica que se repite en otras grandes ciudades chinas como Shanghái.
Esta densidad de tránsito sin regulación estricta trajo consecuencias en la seguridad. Un estudio realizado por la Universidad Southeast junto al Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de China, basado en encuestas a más de 3.000 personas, reveló que las lesiones por accidentes de tránsito vinculadas a conductores de motos se han convertido en un problema de salud pública en la región sur del país.