En la actualidad, el mundo de los superyates suele destacarse por las dimensiones y el lujo de megaembarcaciones como el Koru de Jeff Bezos o el Launchpad de Mark Zuckerberg. Sin embargo, más de tres décadas atrás, la industria naval persiguió un objetivo distinto enfocado estrictamente en el rendimiento y la velocidad máxima: cruzar el océano Atlántico en el menor tiempo posible.
Bajo esa premisa nació el Destriero, una embarcación italiana diseñada a comienzos de la década de 1990 con la meta de lograr la travesía atlántica más rápida y consolidar un hito tecnológico para la náutica de ese país.
Un récord de velocidad sobre el Atlántico
En agosto de 1992, el Destriero completó un recorrido de 3.106 millas náuticas entre Ambrose Light, frente a las costas de Nueva York, y Bishop Rock, en las islas Sorlingas (Reino Unido). El barco realizó el trayecto sin reabastecerse de combustible en un tiempo total de 58 horas, 34 minutos y 50 segundos.
Durante toda la navegación, el yate mantuvo una velocidad promedio de 53,09 nudos (aproximadamente 98 km/h). Esta marca le permitió mantener la vigencia de su récord durante décadas dentro de su categoría en mar abierto.
Ingeniería y diseño al límite
El proyecto fue impulsado por Karim Aga Khan, presidente del Yacht Club Costa Smeralda, y contó con el respaldo de referentes de la industria italiana como Giovanni Agnelli, por entonces figura clave de Fiat. La construcción quedó a cargo del astillero Fincantieri, que debió resolver el desafío de otorgar autonomía y resistencia estructural a un barco de alto rendimiento.
Para alcanzar prestaciones poco habituales en la navegación civil, se combinaron distintas soluciones técnicas:
- Estructura ligera: Casco construido íntegramente en aluminio para minimizar el peso total.
- Diseño aerodinámico: Desarrollo naval a cargo de Donald L. Blount y superestructuras diseñadas por el estudio Pininfarina.
- Propulsión de tipo aeronáutico: Equipado con tres turbinas de gas General Electric LM1600 que generaban una potencia conjunta cercana a los 60.000 CV, conectadas a tres sistemas de jet de agua (waterjets).
Esta configuración técnica le permitía superar los 65 nudos de velocidad máxima y contar con la capacidad operativa suficiente para cruzar el océano sin realizar paradas.
Reconocimientos y controversia reglamentaria
A pesar de haber registrado el tiempo más veloz para un barco de sus características, el Destriero no obtuvo el premio Hales Trophy. Esto se debió a que los reglamentos de ese galardón estaban reservados exclusivamente para buques comerciales de transporte de pasajeros.
De todas formas, el barco italiano recibió otros reconocimientos internacionales por su desempeño. Entre ellos figuraron el Virgin Atlantic Challenge Trophy, entregado por Richard Branson, y el Columbus Atlantic Trophy del New York Yacht Club, que premió su travesía de ida y vuelta a través del Atlántico.