Delta del Ebro: el calor extremo golpea la producción de mejillones

Las olas de calor que afectaron al mar Mediterráneo en los últimos veranos están generando un impacto severo en la acuicultura del Delta del Ebro. Los productores de mejillones de la región registraron un adelantamiento inédito en la mortalidad de sus cultivos debido a las altas temperaturas del agua, lo que obligó al sector a evaluar alternativas de producción, entre las cuales cobran fuerza las ostras.

Gerardo Bonet, vocero de la federación de productores de moluscos de la zona (Fepromodel), advirtió sobre un panorama preocupante en las bateas. En las primeras semanas del verano, la temperatura del mar superó los 28 °C durante varios días consecutivos, un umbral crítico para la supervivencia del mejillón. Según indicaron desde el sector, la mortalidad comenzó a detectarse apenas dos días después de San Juan, un fenómeno que no se había registrado con anterioridad.

Pérdidas de producción y aumento de costos

Los registros del gremio reflejan un impacto directo en la productividad. Bonet informó pérdidas superiores a los 500.000 kilos de producto a comienzos de agosto, con explotaciones que sufrieron caídas en sus cosechas de entre el 20% y el 80%. Mientras que en campañas anteriores la producción del Delta del Ebro alcanzaba los cuatro millones de kilos, en los últimos años difícilmente se superan los tres millones, estimándose para esta temporada un techo de 2,5 millones de kilos.

A la pérdida de ejemplares adultos se suma la mortandad de las crías por el calor persistente. Esta situación obliga a los acuicultores a importar la semilla desde países como Italia o Grecia para poder reponer la producción. Este factor incrementó fuertemente los costos operativos: si hace cuatro años el kilo de cría se pagaba 0,67 euros, en esta campaña llegó a costar 1,25 euros.

El impacto del calentamiento en el Mediterráneo

El mejillón requiere aguas de temperaturas moderadas para desarrollarse correctamente. Al alcanzar los 26 °C, el molusco comienza a dejar de alimentarse, y valores superiores a los 28 °C resultan letales, especialmente cuando se mantienen durante las noches sin descender de los 25 °C. Durante los meses estivales, se han llegado a registrar picos de más de 32 °C en el mar Mediterráneo.

Datos citados por la agencia Aemet señalan que en la última década la temperatura media en el Mediterráneo durante el verano fue 1,5 °C superior en comparación con el período 1986-1995. Ante esta realidad climática, los productores del Delta del Ebro buscan reconfigurar su actividad y dar mayor protagonismo a especies más resistentes como la ostra.