De buscar trufas a frenar tormentas: el bosque de encinas en Valencia

Un grupo de agricultores del valle del río Palancia, al norte de Valencia, decidió hace dos décadas plantar encinas inoculadas con esporas de trufa negra. La intención original respondía a una necesidad estrictamente económica: generar ingresos en una zona rural con suelos áridos y poco propicios para la agricultura tradicional.

Sin embargo, ese bosque trufero hoy se encuentra bajo el análisis de la comunidad científica. La cobertura vegetal desarrollada a lo largo de 20 años demostró tener el potencial de amortiguar los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos, como la DANA que causó severos destrozos en la región en octubre de 2024.

Un proyecto integral para monitorear el agua

El Basque Centre for Climate Change (BC3), junto con la TBA21-Academy y el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, trabaja en el corredor del río Palancia, entre la Marjal dels Moros y las sierras Calderona y d’Espadà. La iniciativa combina la reforestación con el desarrollo de una herramienta digital.

A través de un mapa en tres dimensiones, agricultores, regantes, ayuntamientos y colectivos ecologistas pueden visualizar de qué manera sus decisiones de gestión territorial impactan en los recursos hídricos de la zona.

El papel de la vegetación frente al clima extremo

El Mediterráneo atraviesa marcas térmicas elevadas. De acuerdo a registros del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, la temperatura media de la superficie del mar alcanzó 20,96 °C en julio de 2026, con picos de 33 °C en las aguas de Mallorca. El incremento de la temperatura del agua aporta una mayor cantidad de vapor de agua y energía a la atmósfera, alimentando precipitaciones de gran intensidad.

Frente a este escenario, la presencia de masas arboladas actúa mediante el proceso de evapotranspiración. Las encinas absorben agua del subsuelo y la liberan a la atmósfera a través de sus hojas, generando humedad ambiental que contribuye a la formación de precipitaciones más regulares.

Además, los bosques nativos aportan beneficios clave en el terreno:

  • Incrementan la capacidad de infiltración de agua en el suelo.
  • Reducen la escorrentía superficial generada durante las precipitaciones intensas.
  • Previenen la erosión de la tierra frente al arrastre del agua.

María José Sanz, directora científica del BC3, señaló que la falta de vegetación y raíces fue un factor clave durante la DANA de 2024, un evento que arrastró toneladas de suelo por encontrarse desprotegido.

Alcances y limitaciones de la medida

Aunque la producción de trufa negra funcionó como un estímulo económico clave para llevar adelante la plantación en terrenos improductivos, los especialistas aclaran que cualquier tipo de vegetación realiza el proceso de evapotranspiración y reciclaje de agua.

Asimismo, los investigadores remarcan que la reforestación no constituye una solución milagrosa ni es capaz de detener una DANA por sí sola, aunque sí representa una herramienta probada para amortiguar sus consecuencias. Actualmente, el simulador 3D desarrollado en el marco del proyecto se encuentra en fase de prototipo y estudio, por lo que aún no ha sido implementado ni validado a gran escala.