De 14 a 777 millones de euros: el éxito del tomate en lata italiano

Convertir un insumo tan común como una lata de tomate en un negocio de 777 millones de euros parece un desafío difícil de imaginar. Sin embargo, la empresa italiana Mutti logró posicionar este producto básico de la despensa como una opción de alta calidad, rompiendo con las dinámicas habituales de la industria alimentaria.

Lo más curioso de su modelo de funcionamiento es el ritmo de trabajo de su planta principal en Montechiarugolo, cerca de Parma: la fábrica opera a pleno rendimiento durante apenas dos meses al año, entre los meses de julio y septiembre.

Una producción concentrada en unos 70 días

Francesco Mutti, representante de la cuarta generación familiar al frente de la compañía fundada en 1899, explicó que en ese período de aproximadamente 70 días se realiza el 100% de la transformación del tomate fresco y se elabora cerca del 75% de los productos finales. Debido a esta exigente rutina de trabajo continuo en verano, la firma consume en esas pocas semanas tres cuartas partes de toda la energía de su ejercicio anual.

Un crecimiento multiplicado por 55

La evolución comercial de la marca refleja un salto notable. En 1994, la empresa facturaba unos 14 millones de euros. Quince años después alcanzaba los 118 millones y para 2025 su cifra de negocio llegó a los 777 millones de euros, lo que representa multiplicar por más de 55 sus ingresos en tres décadas.

La clave de esta expansión fue alejar al tomate en conserva de la categoría de producto genérico y de bajo costo para convertirlo en un alimento con valor agregado, aprovechando la proyección internacional de la gastronomía de su país. Actualmente, más del 60% de sus ingresos provienen de mercados externos y comercializa sus productos en más de un centenar de países, con crecimientos destacados en el Reino Unido, Alemania, Estados Unidos y Australia.

Pagos por encima del mercado y tecnología de control

En lugar de reducir costos en la materia prima, la compañía optó por una estrategia diferente. Trabaja junto a un millar de explotaciones agrícolas a las que paga alrededor de un 10% por encima del precio de mercado. Además, en 2025 distribuyó unos nueve millones de euros adicionales en incentivos directamente asociados a los estándares de calidad.

El proceso de selección al recibir los insumos es sumamente estricto. En la época de cosecha, la planta de Montechiarugolo recibe cerca de 200 camiones diarios con unas 25 toneladas de carga cada uno. De cada vehículo se extrae una muestra de 15 kilos que es examinada mediante un sistema de inteligencia artificial. Esta herramienta evalúa 15 parámetros específicos, como el contenido de azúcar, el pH, el color y la presencia de unidades verdes o dañadas, asegurando que solo el mejor fruto ingrese a la línea de producción.