Corea del Sur alista un cohete militar tras décadas de restricciones

Corea del Sur se encuentra lista para probar la versión operativa completa de Mir, su nuevo cohete militar de combustible sólido. Desarrollado por la Agencia para el Desarrollo de la Defensa (ADD), este lanzador busca fortalecer el despliegue de tecnología espacial propia para tareas de observación estratégica.

El proyecto marca un hito para el país asiático, que durante casi medio siglo enfrentó severas limitaciones impuestas por un acuerdo bilateral con Estados Unidos para el desarrollo de este tipo de sistemas.

Vigilancia continua y mayor agilidad

El objetivo principal del cohete Mir, cuyo nombre significa «dragón» en coreano y que anteriormente era conocido con la sigla GYŪB, no es competir con lanzadores civiles de gran potencia, sino ofrecer rapidez y maniobrabilidad. Este sistema permite poner en órbita pequeños satélites radar de manera veloz y sin previo aviso, capaces de monitorear el territorio de Corea del Norte incluso durante la noche o bajo cobertura nubosa.

Actualmente, los satélites surcoreanos pueden revisar un punto de interés en el país vecino cada dos horas. Con el despliegue de esta nueva red de satélites más pequeños impulsados por el cohete Mir, las autoridades prevén reducir ese intervalo a tan solo media hora.

El fin de casi 50 años de restricciones

Durante décadas, la capacidad espacial y militar surcoreana estuvo condicionada por un acuerdo firmado con Estados Unidos en 1979. Aquel pacto imponía restricciones al alcance y a la carga útil de los misiles de Seúl, bloqueando también el desarrollo de motores de combustible sólido aplicables al ámbito espacial.

El levantamiento de estas medidas ocurrió de forma gradual. En 2020 se habilitó el uso de propulsión sólida para cohetes espaciales sin limitaciones y, finalmente, en 2021 ambos gobiernos dieron por terminado el tratado por completo. Esta decisión le devolvió al país la plena soberanía en materia de misiles tras 42 años de restricciones.

Pruebas y planes de despliegue

El proceso hacia el vuelo operativo no estuvo exento de imprevistos. Un primer intento para lanzar el cohete con sus cuatro etapas operativas estuvo programado para el 30 de junio de 2026 desde una plataforma flotante cerca de la isla de Jeju. Sin embargo, el Ministerio de Defensa confirmó que la prueba debió ser cancelada durante la cuenta regresiva por razones de seguridad.

A pesar de esa interrupción, el calendario previó una segunda ventana de lanzamiento a partir del 31 de julio de 2026. Esta prueba forma parte de una serie de siete lanzamientos planificados para poner en órbita un total de 19 satélites de radar adicionales, fortaleciendo la capacidad de monitoreo en la región.