Cierran una escuela rural tras 130 años por tener solo dos alumnos

Tras 130 años de actividad ininterrumpida, la escuela rural del municipio de Coomonte de la Vega, en la provincia española de Zamora, se vio obligada a cerrar sus puertas para el ciclo lectivo 2026-2027. El motivo es la falta de matrículas: el establecimiento contó con solo dos alumnos anotados, quedando por debajo del umbral mínimo que exige la normativa educativa local para mantenerse operativo.

Los dos chicos que asistían a este colegio deberán trasladarse a la localidad de Morales de Rey o a otros centros cercanos para continuar sus estudios. El edificio escolar, por su parte, permanecerá en pie con sus pupitres y pizarras intactos.

El límite legal para evitar el cierre

En la comunidad autónoma de Castilla y León, las normas vigentes establecen que una escuela rural unitaria necesita contar con al menos tres alumnos matriculados y con asistencia regular. Cuando la cifra cae por debajo de ese número, el cierre de la unidad se ejecuta de manera automática.

Hasta el año 2018, el mínimo exigido en esa región era de cuatro estudiantes. Sin embargo, la exigencia se flexibilizó tras la solicitud del municipio de San Martín del Castañar, en Salamanca, que estaba a punto de perder su escuela con tres chicos y pidió una excepción ante la llegada de trillizas al año siguiente. Esa medida puntual terminó convirtiéndose en la regla general para toda la comunidad.

La situación en Zamora y el contexto regional

El caso de Coomonte de la Vega no es el único en la provincia de Zamora. Centros educativos en localidades como Torrefrades y Castrogonzalo también debieron cerrar por la falta de matrículas. En tanto, otros colegios como los de Villar del Buey, Casaseca de las Chanas y San Juan del Rebollar lograron mantenerse en funcionamiento al límite de la exigencia, con exactamente tres alumnos cada uno.

Las exigencias para mantener abiertas estas instituciones varían según la región en España. Mientras Asturias y Aragón comparten el criterio de requerir un mínimo de tres chicos, en La Rioja la norma exige cinco, aunque existen casos donde se aplican excepciones para permitir su continuidad. Por su parte, en Castilla-La Mancha la regla fija el límite en cuatro alumnos, mientras que en Galicia el umbral descendió de seis a cinco estudiantes, lo que igualmente derivó en el cierre de cuatro escuelas unitarias en Boiro, Mesía, Taboadela y Portas para el nuevo ciclo.