Casi dos tercios de los niños reciben mensajes ligados al grooming

Una investigación reciente liderada por la Universidad de Adelaida reveló que casi dos tercios de los niños y adolescentes encuestados recibieron al menos una forma de comunicación vinculada al grooming por parte de desconocidos en el último año. El trabajo, publicado en la revista científica Child Abuse & Neglect, se realizó en conjunto con investigadores de eSafety, el Instituto Australiano de Criminología y la Universidad Estatal de Míchigan.

El estudio se basó en una encuesta en línea a unos 300 menores australianos de entre 10 y 17 años. El objetivo de la muestra fue reflejar de manera amplia las características demográficas de la población infantil para ofrecer un panorama sobre sus experiencias en el entorno digital.

Estrategias de contacto y peticiones explícitas

Según los resultados, las interacciones más habituales no comenzaron de forma directa con contenido explícito, sino a través de maniobras orientadas a generar confianza. Los desconocidos solían entablar conversaciones sobre intereses comunes, hacer preguntas personales sobre la vida del menor, sus relaciones o sus actividades en internet.

Sin embargo, las solicitudes de carácter explícito también tuvieron una presencia significativa: casi un tercio de los participantes reportó haber recibido pedidos directos de información o interacciones de índole sexual. Además, alrededor de uno de cada cinco niños fue contactado por alguien que solo conocía en internet para pedirle fotos, videos o un encuentro en persona.

La investigadora principal, la Dra. Katie Logos, de la Escuela de Sociedad y Cultura de la Universidad de Adelaida, señaló que la prevalencia registrada superó las estimaciones de investigaciones previas, que solían ubicar estos porcentajes entre el 5% y el 30%. Según Logos, la diferencia radica en que este trabajo evaluó un abanico más amplio de conductas de ingeniería social y no se limitó únicamente a contactos de adultos con fines sexuales explícitos.

La percepción de los menores frente al riesgo

El informe remarcó que muchos niños mostraron indiferencia ante estas conversaciones y, en diversos casos, creyeron estar hablando con otro menor en lugar de un adulto. Al no poder verificar la identidad real detrás de las cuentas, las conductas de acercamiento suelen camuflarse dentro de charlas cotidianas.

Frente a estos mensajes, la reacción más común de los encuestados fue no hacer nada o limitar el contacto mediante el bloqueo del usuario.

El rol de las herramientas de protección

Un dato relevante que dejó el estudio es que los menores que utilizaban medidas de seguridad habituales —como ajustes de privacidad, supervisión parental o plataformas acordes a su edad— reportaron recibir mensajes sospechosos en una proporción similar a la de aquellos que no adoptaban estos resguardos.

Al respecto, el profesor Russell Brewer, director del Observatorio Australiano de Ciberdelincuencia, aclaró que esto no significa que dichas herramientas sean inútiles. El especialista sugirió que es posible que varios niños hayan reforzado su seguridad recién después de haber atravesado una experiencia de este tipo, y enfatizó que, si bien estas estrategias son fundamentales, no garantizan una protección absoluta ante la exposición a desconocidos en las redes.